Existe un viejo dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, aplicable también a las finanzas personales. El medio ambiente influye sobre el comportamiento y puede conducir a cuidar el patrimonio o acabarlo.

Las relaciones tóxicas en el manejo del dinero están presentes. ¿Tienes amigos que cuando les confiesas tu dieta, te invitan a comer una pizza?

Eso mismo sucede al manifestar que estás proponiéndote ahorrar y te incentivan a gastar.

Se convierten en esa especie de ‘diablito’ en tu hombro que te susurra para portarte mal. Tal vez sea parte de la naturaleza humana, pero por lo pronto habrá que tener cuidado porque esas personas dificultan alcanzar las metas y debes de tomarlo en cuenta como parte de las barreras a vencer.

Te despertarán sentimientos que te pueden llevar a equivocarte:

1.- Quienes dependan de ti podrán ejercer presión para obtener satisfactores, como una mejor casa, una universidad costosa, bienes superfluos, vacaciones sofisticadas, etcétera.

En la medida en que la familia esté disociada de la situación financiera del hogar, solicitará cosas que probablemente sea imprudente adquirir.

2.- También está la posibilidad de que algún amigo te induzca a disfrutar por arriba de tu capacidad, proponiendo un sentimiento de “te lo mereces” o “por eso trabajas”.

Se convierte en una borrachera económica de la cual sobrevendrá una resaca financiera después.

3.- La avaricia juega un rol protagónico, llevándote a tomar decisiones difíciles con tal de ganar grandes cantidades dinero.

4.- Insensatez, evitando que analices. Hasta puede molestarles cuando te ofrecen algún trato y lo quieres estudiar, con ideas como “¿de verdad crees que los ricos le piensan tanto para invertir?”.

5.- Todos tenemos una determinada forma de percibir el riesgo y nos puede impulsar o limitar la acción. Sin embargo, hay quienes te quieren dirigir más allá de lo que tú estás dispuesto a asimilar. El arrepentimiento regularmente es la consecuencia de hacer caso a tales consejos.

La respuesta a estas circunstancias está en la inteligencia emocional y la capacidad de filtrar esa gama de actitudes para llamar al ‘angelito’ que llevas contigo, representado por la prudencia y conciencia del ‘deber ser’.

Evadir las relaciones tóxicas no se trata de dejar de frecuentar a quienes manifiestan este tipo de comportamiento; en todo caso, es aclarar tus prioridades y vencer las tentaciones. Es mejor darles elementos para que cambien de posición, demostrando que tu enfoque resulta de mucha mayor utilidad.

Información de El Finanicero