Aun cuando Estados Unidos no ha decidido reducir el comercio petrolero con Venezuela, las sanciones que ya se han aplicado al presidente Nicolás Maduro, al tesorero Carlos Malpica Flores y al vicepresidente de Pdvsa, Simón Zerpa, dificultan las operaciones de refinanciamiento, afirmó el economista Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica.

El Nacional

Recordó que las sanciones del Departamento del Tesoro les impiden viajar a Estados Unidos, les imposibilitan movilizar las cuentas bancarias que pueda tener en esa nación, así como les prohíben que, a título personal o en representación del Estado, puedan entablar negociaciones o firmar acuerdos de financiamiento.

“Las compañías estadounidenses o las empresas que quieran hacer negocio con ellas no pueden firmar contratos con estas tres personas. Eso afecta al gobierno. Zerpa, por ejemplo, es la figura detrás de la mayoría de las operaciones de endeudamiento”.

Precisó que entre las operaciones que ha estado negociando Zerpa se encuentra la venta de notas estructuradas del Banco Central de Venezuela, que se ofrecieron al banco Nomura.

“Nomura y las otras compañías que pudieran estar interesadas en las notas, pero que tienen operaciones en Estados Unidos, tienen que abstenerse de firmar con él”.

Indicó que el gobierno tiene la opción de destituir a estas personas, para evitar las limitaciones que imponen las sanciones. Sin embargo, cree que es poco probable que lo hagan.

Lo que viene. Fuentes cercanas a la Casa Blanca han asegurado que en los próximos días llegarán las sanciones directas al sector petrolero, lo que afectará aún más las finanzas nacionales.

Grisanti insistió en que lo más probable es que el gobierno de Trump opte por aplicar sanciones de manera fraccionada. Que inicie por evitar que las compañías estadounidenses vendan aditivos necesarios para la elaboración de combustible en Venezuela.

La limitación en la venta de crudos livianos de Estados Unidos dificultaría la red de refinación de la estatal y dejaría, al menos, un tanquero en el limbo, agregaron fuentes de Pdvsa citadas por Reuters en su página web.

La agencia recordó que Pdvsa ha importado este año 87.000 barriles por día de productos refinados estadounidenses para compensar su maltrecha red de refinación, que en 2017 ha operado a menos de la mitad de su capacidad, debido a la falta de crudos, frecuentes cortes y carencia de repuestos.

Grisanti agregó que para Estados Unidos no es un problema dejar de venderle aditivos a Venezuela, pues pueden colocarlos en otros mercados sin mayor dificultad. “Para Pdvsa sí es perjudicial, pues puede producir escasez de gasolina. Y si deciden importar los aditivos de otras latitudes, habrá que pagar mucho más”.

Insistió en que es muy importante para el gobierno evitar que se concreten las sanciones petroleras, pues mientras más pasa el tiempo es más difícil revertir el daño.