San Nicolás, ¿dónde estás?

Advertencia, si no quiere cambiar su imagen o historia preconcebida de San Nicolás no lea este editorial, mucho menos a sus hijos. Y es que el verdadero Papa Noel es muy distinto a la imagen anglosajona del simpático regordete blanco y de ojos azules que vive en el Polo Norte. En realidad el San Nicolás de carne y hueso era un turco, delgado y de tez morena.

San Nicolás de Bari, como hoy en día se le conoce, provenía de una familia muy rica de comerciantes y cuando murieron sus padres por la peste, repartió toda su cuantiosa herencia entre la muchedumbre que había sobrevivido a la catástrofe.

Nicolás vivió en una época muy dura, parecida a la que sufrimos hoy los venezolanos, por lo que se refugió en la religión para lograr sus objetivos. Por eso emprendió su viaje a Myra donde fue ordenado sacerdote por su tío que era obispo, y después de su muerte , fue nombrado obispo de Myra. Se hizo muy popular por su gran generosidad y amabilidad para con los más necesitados y por su amor por los niños.

Nunca reparó en hacer esfuerzos para ayudar a los indigentes, leprosos, su verbo consolador y su asistencia espiritual atenuaban el dolor de las viudas, el desconsuelo de los huérfanos, el desasosiego de los moribundos; como un renovado multiplicador de peces y panes, promovía una constante acción social para atender las penurias más urgentes de su prójimo.

Pero su vida no fue fácil pero su estoicismo, picardía y mente positiva lo ayudaron a convertirse en uno de los santos más famosos seguido por católicos y no creyentes por igual.

Son muchos los milagros que se le atribuyen. Uno de los más famosos fue cuando se compadeció de un desquiciado que habiendo caído en la más absoluta miseria se había visto obligado a prostituir a sus tres hijas, que de acuerdo a la leyenda eran hermosas y honestas.

El santo de Bari lanzó por la ventana tres bolsos llenos de oro por la chimenea “donde dormía aquel padre desnaturalizado, con lo que proveyó el remedio oportuno”.

Otra versión es la que dejó caer por la chimenea unas monedas de oro que milagrosamente cayeron en unas medias de lana que las jóvenes habían dejado secando, y de aquí se supone la tradición de colgar las medias tejidas que sirven para recibir regalos en Navidad.

Otro milagro fue que resucitó, por su intercesión, a tres niños que habían caído de un árbol y muerto al instante.

Uno de los milagros más recientes, ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial ocurrió en un bombardeo a la ciudad de Bari cuando una madre se separó de su niño en medio de la confusión, apareciendo éste horas después a la puerta de la casa sano y salvo. El niño contó cómo un hombre que describió como San Nicolás lo ayudó, lo protegió y lo llevó de regreso a su casa.

El ejemplo de compasión y desprendimiento nos puede servir de ejemplo en estos días muy duros y difíciles para los venezolanos

Es muy duro perder el espíritu de la Navidad. De acuerdo a la Psicólogo Clínico (UCV) María del Carmen Rivas G.,

“Sabotear la Navidad es una estrategia para deprimir a la gente en las fechas en que tradicionalmente las personas recomponen su espíritu, se llenan de gozo y entusiasmo. Una masa humana deprimida, confundida o paralizada es más fácil de controlar por los factores de Poder. Así nos quieren.”

De acuerdo a la experta “La Navidad no es un festejo, ¡es un sentimiento! un sentimiento que florece cada año para hermanarnos en el amor, la solidaridad, la generosidad , la fe en Dios y la esperanza en el porvenir. Es la época en la que soñamos y nos prometemos un año mejor.”

De manera pues, que ¡No debemos dejarnos robar ese sentimiento!, los sentimientos son inalienables e intransferibles, son experiencias íntimas y personales.

Anexamos las recomendaciones de la psicóloga para saber cómo podemos vivir entonces esta dura Navidad

De parte de todos los que conformamos el equipo de PenziniPlus les queremos desear que recordemos el verdadero espíritu de la Navidad que es la unión, la armonía, la Paz y ahora más que nunca que saquemos a nuestro mejor San Nicolás y tengamos el mayor espíritu de solidaridad con los nuestros
La redacción

¿Como vivir entonces está Navidad a pesar de la crisis?

  1. Conserve los rituales navideños que le sean posibles con lo que usted pueda disponer. Coloque su pesebre, haga su árbol de Navidad así sea con creativas ideas a partir de materiales de reciclaje, asista a las misas de aguinaldo y practique cualquier ritual familiar que acostumbre. Los rituales aglutinan a las personas, y cuando nos unimos nos sentimos más fuertes.
  2. En la Nochebuena reúnase con sus familiares, amigos y allegados, -cada uno puede aportar algo para disponer una comida aunque sea sencilla, es una buena ocasión para conversar, recordar momentos buenos, soñar y planear las metas del año por venir-. Rodearnos de personas positivas nos da ánimo, renueva las fuerzas y el entusiasmo.
  3. No se preocupe porque no pueda comprar regalos. ¿Quien dijo que todos los regalos se compran? Ofrezca regalos del corazón! Obsequie tiempo para compartir humanamente, regale conversaciones gratas, motivos para reír, comparta con quienes ama algunos de sus mejores dones: ¿tiene linda voz? Sorpréndalos con su mejor canción, ¿prepara algún rico platillo? Ofrézcase para prepararlo si cada quien suma un ingrediente. Cualquier pequeño detalle ofrecido con disposición y amor es el más fabulosos e invaluable regalo. Si no puede intercambiar regalos intercambie ideas para salir de las dificultades.
  4. Actúe el sentimiento de la Navidad ayudando a quien pueda del modo que le sea posible, la Navidad es generosidad y solidaridad… y los venezolanos de eso sabemos bastante.
  5. Recuerde que las crisis son momentos que pasan y la navidad es esperanza en el porvenir. Suéñelo en grande aunque le cueste y le parezca difícil.
  6. La crisis es la oportunidad de probar y ejercitar nuestra verdadera esencia y virtudes cristianas, renunciar a la conmemoración de la Navidad es no haber comprendido nunca el significado que encierra esta tradición.

¡¡VENDRÁN NUEVAS NAVIDADES DE ALEGRÍA Y GOZO!!, ésta solo es una Navidad diferente de la que aprenderemos y con la que fortaleceremos nuestro espíritu.