Según fuentes del portal de la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (AVAVIT), los venezolanos llegan a Ecuador amparados por la figura del estatuto permanente migratorio (la visa 12-XI), que les permite quedarse dos años. La llaman “la visa puente”. Les ofrece buscar un trabajo u homologar su título y tramitar un nuevo visado que les permita prolongar su estadía. La mitad de los que emigran son profesionales, según la encuestadora venezolana Datanálisis, que en 2014 ya había alertado de que un 10% de la población venezolana hacía trámites para marcharse del país.

Entre los inmigrantes venezolanos que entran al país también se cuentan los ecuatorianos que emigraron a Venezuela en los 70 y 80 y que ahora retornan con las familias que formaron en el exilio. Glahecer Baque, que vivió 23 años en Venezuela, volvió hace ocho meses con su esposa y sus tres hijos. “Salimos por la situación del país y para darles un mejor futuro a los muchachos”, cuenta Glahecer, que afirma haber visto de cerca la degradación de los barrios de Venezuela.

La Embajada de Venezuela en Ecuador no se ha pronunciado sobre esta ola de migración y tampoco lo han hecho las autoridades ecuatorianas. De manera informal, las personas que registran títulos extranjeros en Quito sí dan cuenta de un incremento de las solicitudes de venezolanos que aprovechan su primer viaje de “tanteo” para iniciar los trámites que les permitirán volver a quedarse indefinidamente.

Elena Graterol vino por tierra hace casi un año con su hija, su yerno y sus dos nietas de 10 y 11 años. Tardaron tres días en cruzar Colombia, pero valió la pena. “Ecuador está bien aspectado”, dice, y añade que muchos escogen este país porque “el venezolano no quiere irse muy lejos”. Carlos Acosta, que llegó en enero pasado con su familia, cuenta que Ecuador le gustó por la promoción turística All you need is Ecuador, que se vio durante los partidos del Mundial de Fútbol de 2014. “Esa campaña me enganchó”, afirmó.