El banco del Vaticano, el IOR (Instituto de Obras para la religión), anunció que completó su “profunda obra de saneamiento” y que ha cerrado 4.935 cuentas desde 2013.

Con ocasión de la presentación de los resultados del ejercicio de 2015, el presidente del banco, Jean-Baptiste De Franssu, explicó en Radio Vaticano que ahora “es imposible lavar dinero en el IOR”, aunque reconoció que “en el pasado pudo ocurrir, como en muchas instituciones financieras de todo el mundo”.

Precisó que el número de cuentas cerradas no se debe a que fueran “sospechosas respecto a las normas de la Aml (Anti Lavado de Capitales)” sino que muchas de ellas lo fueron porque no se correspondían con los nuevos criterios de los clientes o porque estaban inactivas desde hace mucho tiempo.

“Las posiciones sospechosas fueron denunciadas a las autoridades competentes”, aseguró.

“Las reglas son muy severas y todo el equipo que trabaja en el IOR ha sido preparado para conocer, comprender y respetar estas reglas”, añadió el presidente del banco, quien agregó que tras los acuerdos con otros Estados de intercambio de información bancaria “es el último banco que se elegiría para lavar dinero”.

Respecto a los resultados de 2015, el IOR comunicó un beneficio neto de 16,1 millones de euros, frente a los 69,3 millones de euros del año anterior, debido “a un contexto de bajos tipos de interés y la incertidumbre del mercado financiero”, explicó la entidad bancaria del Vaticano en una nota.

El resultado operativo fue el año pasado de 42,8 millones de euros, frente a los 104,5 millones de 2014, mientras que a 31 de diciembre, el patrimonio del Instituto era de 654 millones de euros.

Los clientes del IOR son cerca de 15.000 y no todos pueden abrir una cuenta ya que deben ser representantes de la Santa Sede y de sus instituciones, órdenes religiosas y miembros del clero y trabajadores en la Ciudad del Vaticano o miembros acreditados del cuerpo diplomático.

En total, el 75 % de los clientes del IOR tiene su sede en Italia y el Vaticano, el 15 % en Europa y el 10 % en el resto del mundo.

Ante la pregunta de si es necesario un banco vaticano, De Franssu dijo que se trata de un Estado que tiene una economía propia y, por tanto, se necesita un ente que permita operar al resto de entes económicos del Vaticano.

Agregó que el IOR ayuda a las congregaciones, instituciones y diócesis a gestionar su patrimonio.

Vía Efe.

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