Con la constitución del comité de licitación para la venta y permuta de bienes públicos de la Red de Abastos Bicentenario (Rabsa), se cierra otro capítulo en la historia de la cadena, que parece más cerca de su fin.

De lo que fue un proyecto en expansión ahora quedan solo espacios vacíos. Es muy poco lo que se ofrece en sus distintos establecimientos y ni siquiera los productos de la cesta básica regulados por los que hace dos años se hacían kilométricas colas en sus alrededores, llegan a Abastos Bicentenario.

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En Gaceta Oficial 41.275 del 9 de noviembre, el Ministerio de Alimentación publicó la providencia según la cual se crea el comité de licitación para la venta y permuta de bienes públicos de Rabsa y se designó a sus integrantes, pero no se señala el motivo de su constitución ni el tiempo por el que se mantendrá en operaciones.

Esto solo viene a confirmar lo que es un secreto a voces en la organización”, dijo un empleado de la empresa a El Estímulo, para referirse a una inminente liquidación de la cadena.

Según sus cálculos, esto debe ocurrir en 2018 para dar paso a las tiendas CLAP, el más reciente programa social del gobierno que ofrece básicamente alimentos racionados a buena parte de la población de menores recursos.

Abastos Bicentenario se encuentra en una situación precaria producto de la corrupción y de la crisis económica que llevó al presidente Nicolás Maduro a ordenar reestructurar la Misión Alimentación, que para la cadena representó el inicio de su desmantelamiento.

Para el 17 de febrero de 2016, fecha del anuncio, el mandatario nacional afirmó que su reestructuración sería total y sus establecimientos pasarían a ser centros de distribución directo en manos de comunas y centros comunales. Pero ello nunca ocurrió.

Comenzaron los despidos de trabajadores sin que se respetaran fuero sindical, permisos o reposos médicos, incluso vacaciones. El cierre de tiendas empezó a ser una realidad.

La estrategia oficial ha sido cerrar por supuesta remodelación, pero al final no se reabre el local y se liquida a su personal.

Aquellos empleados que en enero de 2010 pidieron al presidente Hugo Chávez la expropiación de tiendas Éxito, propiedad de la francesa Casino y en las que la colombiana Almacenes Éxito tenía una participación menor, se arrepienten hoy de haber apoyado la medida que ahora los deja sin trabajo.

Paulatinamente el gobierno inició un proceso de desmejora en las condiciones laborales y que el Ministerio de Trabajo no atendió a pesar de los reclamos de los trabajadores.

– DE BICENTENARIO A CLAP Y A MEGATIENDAS –

Hoy quedan 28 locales de los 42 entre tiendas y centros de distribución que llegó a tener la red.

De acuerdo con la información que maneja la empresa y que se conoció de manera extraoficial, los establecimientos pequeños son los llamados a su transformación: se convertirán en tiendas CLAP.

De los ocho Grandes Abastos Bicentenario sobreviven cinco: Plaza Venezuela, Terrazas del Ávila (Caracas), Valencia (Carabobo), Barquisimeto (Lara) y Puerto La Cruz (Anzoátegui). Dejaron de existir el de Puerto Ordaz (Bolívar) y dos en Maracaibo (Zulia).

Fuentes internas aseguran que el próximo en cerrar será el de Terrazas del Ávila, también bajo la excusa de una remodelación “para no levantar polvo político”, señala uno de los empleados.

Pero la suerte de los grandes formatos parece ser otra. Se insiste entre los trabajadores de Abastos Bicentenario, que estos establecimientos pasarán a ser tiendas por departamento.

Fuente: El Estímulo

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