Cuatro días después de que el presidente Nicolás Maduro impuso nuevas medidas para el sector, el temor se adueña de los panaderos y de sus clientes: ya han sido tomadas las primeras tres panaderías. El gobierno les ordena producir y vender pan canilla y francés a precios irrisorios, y las obliga a darles entre 300 y 500 panes diarios a los CLAP, los comités del Partido Socialista encargados de racionar los alimentos básicos.

“Nos obligan a venderle diariamente entre 300 y 500 panes, 2 canillas y 6 franceses por familia, a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Nos repiten que de no hacerlo nos quitarán la panadería”, contó la dueña de un local ubicado en la avenida Victoria, en Caracas, que no quiso dar su nombre por temor a represalias.

Las amenazas no se quedaron en simples palabras. Hasta la fecha, la Sundde y los CLAP han “tomado” tres panaderías en Caracas: Mansion’s Bakery, ubicada en la avenida Baralt, Inversiones Rol 2025, frente al liceo Fermín Toro en El Silencio, y Los Robles en Catia.

“¡No volverán, somos panaderos de la revolución!”, era la consigna del CLAP de La Pastora que desde este miércoles ocupó a la fuerza la panadería Mansion’s Bakery.

La Sundde impuso además que las panaderías de Caracas vendan el pan canilla en Bs 250 y el francés en Bs 130, que deben contar con un peso específico: el primero con 180 gramos y el segundo con 86.

El resto de tipos de panes, sobado, gallego, andino o de queso, también están destinados a desaparecer de las vitrinas, pues la superintendencia “no quiere” que los panaderos produzcan estos alimentos.

“Nuestra mayor demanda son las piñitas (pan dulce) que vendemos en Bs 150. En un día, sacamos 200 bandejas de 96 piñitas cada una. Con la nueva medida máximo nos dejarán sacar 20 bandejas”, detalló a El Estímulo la dueña de una panadería ubicada en la avenida Victoria, al sur de la capital venezolana.

En base a ese cálculo, la panadería que antes percibía Bs 2.880.000 por la venta de ese producto, ahora solo obtendrá Bs 288.000, un desplome de 90%.

Los empleados que antes llegaban a las 7:00 am, ahora deben empezar su jornada mucho más temprano para elaborar el pan que debe salir a primera hora del día, de acuerdo con las nuevas órdenes de la Sundde.

“Es eso o que los panaderos dejen el pan hecho desde el día anterior”, expresó. En ambos casos implica que deben trabajar muchas más horas y en consecuencia, el pago de nómina aumentará pese a la caída de ingresos.

En el centro de Caracas, la historia no cambia mucho. “Ya no vamos a sacar más golfeados para poder hacer cachitos y pastelitos”, comenta Joao, el dueño de una panadería ubicada en La Candelaria, que pese a tener más de 30 años en el país aún mantiene su acento portugués.

Fuente: El Estímulo