Un ‘doodle’ celebra el 155 aniversario del nacimiento de la científica estadounidense Nettie Stevens (Vermont, Estados Unidos, 1861), cuya investigación revolucionó la genética.

La pregunta que guió a la científica, de cuyo nacimiento se celebra el 155 aniversario, fue la siguiente: ¿Qué genética hay detrás del sexo? ¿Cómo se determina este? Nettie Stevens se doctoró en 1903 en el Bryn Mawr College de Filadelfia, en la facultad en la que trabajaban dos grandes biólogos de la época. Partiendo de la investigación iniciada por Edmund Beecher Wilson y Thomas Hunt Morgan —más tarde distinguido con el Premio Nobel—, Stevens descubrió la conexión entre los cromosomas y las características físicas.

Aunque a menudo se asocia este hallazgo con la labor del investigador Edmund B. Wilson, lo cierto es que él mismo señaló que sus resultados eran coincidentes con las observaciones de Stevens, reconociendo su prioridad, tal y como recuerda Carolina Martínez Pulido, profesora de Biología de la Universidad de La Laguna. Los resultados de la genetista, corroborados por el científico posteriormente, lograron terminar con un debate de la biología de entonces: si el sexo era determinado por algún factor físico (los cromosomas) o, por contra, estaba influido por las condiciones del ambiente.

Los descubrimientos fueron publicados por Nettie Stevens en el trascendental trabajo Studies in Spermatogenesis with Special Reference to the “Accessory Chromosome”, realizado a partir de sus observaciones en el escarabajo Tenebrio. Posteriormente, la científica también publicó sus estudios sobre los cromosomas de insectos como Drosophila, sentando las bases de la investigación en citogenética de este clásico modelo animal. Nettie Stevens falleció a los 51 años a causa de un cáncer de mama. Tras su fallecimiento, el Premio Nobel Thomas H. Morgan repasó su trayectoria y contribuciones en una extensa necrológica publicada en Science, donde homenajeaba su trabajo con estas palabras:

Su notable éxito tiene que ver, en parte, con su razonamiento único y su dedicación combinados con un agudo sentido de la observación, junto con su amabilidad y paciencia, unidos a un juicio equilibrado.