La orden es de Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador de Caracas y jefe de la delegación chavista en la ahora suspendida Mesa del Diálogo: “Comercio que saque basura en horario que no está establecido, lo vamos a cerrar”.

Cuando en junio del año pasado la periodista Diana Sanjinés, hoy en Barcelona, describió por primera vez cómo centenares de personas hurgaban en la basura acumulada en las calles de Caracas, muchos pensaron que se trataba de focos de marginalidad en medio de la crisis. Los más optimistas quisieron justificarlo culpando al implacable desabastecimiento de alimentos, que había alcanzado su punto más crítico a mitad de año.

No se trata sólo de indigentes o marginales, también padres de familia desesperados o jóvenes con hambre. Miles de personas, que la oposición evalúa de forma exagerada en un 10% de la población, han encontrado en la basura su despensa para combatir el hambre y la miseria.

Una imagen, realizada en la capital por el fotógrafo de AFP y que ilustra este reportaje, insiste de forma descarnada en un fenómeno que airea de la peor forma posible el drama venezolano. Una niña, en cuclillas entre bolsas de basura, busca algo para meterse en la boca, el resto de un alimento con el que llenar su estómago. A pocos metros, el Simón Bolívar de un cuadro asiste de forma imperturbable a la escena.

DESNUTRICIÓN INFANTIL

En una jornada de trabajo realizada en el barrio caraqueño de Carapita, la ONG Cáritas detectó que el 34% de los niños presentaban déficit nutricional. Y de ellos, un 7% con desnutrición moderada-severa. Una mala alimentación que pone en riesgo su salud.

Yohan tiene 10 años y sólo levanta un palmo del suelo, como si su hubiera olvidado de cumplir años hace tiempo. Durante el día da vueltas en torno a las panaderías del barrio caraqueño de Santa Mónica, sabedor de que para él no es difícil conseguir algo de comer, casi siempre le basta con sonreír con sus ojos tristes. A la que puede, intenta desviar alguno de sus trofeos para sus hermanos y padres, demasiado mayores para dar pena. Ellos simplemente esperan que los locales saquen sus desperdicios a la calle. Entonces comienza la búsqueda frenética, como si se tratase de mineros a la caza del oro.

VENEZOLANOS EN POBREZA

El 81,8% de los hogares venezolanos viven en pobreza y el 51,5% lo hacen en pobreza extrema, según las conclusiones de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, elaboradas a partir de las encuestas de varias prestigiosas universidades. La economía más miserable del planeta, según el ránking de Bloomberg. Y también la de mayor inflación y mayor recesión, tan pronunciadas que al 93% de los venezolanos no les alcanzan sus sueldos para comprar la comida que necesitan.

En la otra dimensión, la bolivariana, nada de lo aquí narrado sucede en el país. Tanto es así que el diputado oficialista Mario Arias se descolgó el lunes justificando las colas de escasez producto de que “los ciudadanos tienen más dinero”.

Fuente: El Mundo de España