La inflación es un fenómeno monetario caracterizado por el crecimiento sostenido en el nivel general de los precios. Obviamente, las causas principales de un proceso inflacionario son el crecimiento de la liquidez monetaria por encima del crecimiento de la producción de bienes y servicios en una economía, así como también la incapacidad del sector productivo de cubrir la demanda de bienes, y en el caso de economías dependientes de la importación de productos (como Venezuela), la cotización de la moneda extranjera es otro elemento a tomar en cuenta al momento de analizar la tasa inflacionaria de un país.

Johnny Zafra R/Bancaynegocios

La inflación reduce la capacidad de acumular riqueza de una persona, ya que el dinero que se guarde sin generar rendimiento superior a la tasa de inflación, reduce el valor real de lo acumulado, y por ende, empobrece a la persona, aun haciendo el esfuerzo de ahorrar.

Venezuela es un país monoexportador petrolero, lo que conlleva que su economía sea tan volátil, como lo es el ritmo de los cambios de precio del petróleo en el mercado internacional. Por ello el manejo de la economía debe de tomar en cuenta esta característica macroeconómica.

Nuestra economía, en el periodo comprendido aproximadamente desde mediados de la década de 1930 hasta mediados de la década de 1970, promedió una tasa de inflación alrededor de 2% anual, inclusive hubo serie de años en los cuales la tasa de inflación venezolana era menor a la de los países industrializados.

Pero el manejo procíclico de la política fiscal, monetaria y cambiaria, no cónsono con la realidad, a partir de mediados de la década de los años 70 y la repetición del mismo manejo a lo largo de tres décadas hasta el día de hoy, así como la inexistencia de programas de ajuste macroeconómico, cuando se han producido colapsos en los precios petroleros como los observados en 1983 y 2008, han originado que la inflación haya crecido inercialmente pasando de la estabilidad y nivel bajo referido, a niveles de dos dígitos y en los últimos años ha remontado los tres dígitos.

Dada esta circunstancia, el impacto actual de la inflación sobre el poder adquisitivo y ahorros, es una variable crítica.

Cuando se habla de una inflación anual de 600%, significa que los precios han crecido seis veces en un año aproximadamente. En esa misma medida el poder de compra del dinero se ha desvanecido, al igual que lo que se tenga guardado en efectivo.

Por ello lo básico es colocar el dinero a ahorrar en opciones que garanticen tasas de rendimiento anual superiores al nivel de la tasa inflacionaria y paralelamente, generar ingresos extras que permitan equilibrar el crecimiento de los precios.

Obviamente, las medidas macroeconomicas correctivas para ajustar este fenómeno, se encuadran en aquellas que van hacia el origen del mismo, esto es el control de la liquidez monetaria y su efecto sobre el tipo de cambio, además del incremento de la producción; junto con otras medidas de ajuste que permitan diversificar las exportaciones.

Los controles de cambio, los controles de precio de productos y los aumentos generales de salario por decreto, así como algunos de sus efectos como lo son los cambios de iconos monetarios, no solucionan el problema, es mas, repotencian el problema, aparte que es lo mismo que se ha visto en los últimos treinta años.

Ahora bien, mientras las autoridades deciden tomar las decisiones económicas correctas, lo sensato es tomar decisiones personales en este momento; en este sentido las recomendaciones lógicas son: buscar ofertas, adelantarse y comprar cosas necesarias que luego subirán de precio, invertir el dinero y no dejarlo inactivo, no endeudarse en moneda extranjera, diversificar los ingresos, redimensionarse, invertir en uno mismo, gastar lo necesario.

En estos momentos es oportunidad de comprar activos en vez de vender.

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