Una situación de default en el caso de Venezuela es cuestión de tiempo. Los precios de los papeles venezolanos son un claro mensaje del mercado sobre la situación que se abre tras el anuncio de reestructuración hecho por el gobierno de Nicolás Maduro y que puede terminar por decidirse en las cortes estadounidenses. Esa es la posición de José Gonzáles, director de la consultora GCG Advisors, en entrevista para la sección Yo te pregunto de Banca y Negocios.

Gonzáles considera que el gobierno pudo evitar este escenario si hace tres años hubiese propuesto una reestructuración ordenada, pero la decisión quedó postergada en medio de la dinámica política del país y “en el camino los estadounidenses le fueron poniendo sanciones”. Asegura que en el análisis que se hacía hasta ahora se sobrevaloró la voluntad de pago de Venezuela sobre su capacidad de pago.

“Los precios actuales de los bonos ya contemplan lo que se llama un default catastrófico. Lo que se debate ahora es si Venezuela hace default, cuál es el valor de recuperación. El mercado esta diciendo que el default va a ser muy complicado y la mayor parte de los reportes hablan de que es inevitable. Siempre la voluntad de pago de Venezuela fue incuestionable, pero la capacidad siempre debió haber sido cuestionada”, afirma el experto.

A pesar de la intención de reestructurar la deuda venezolana, en caso de un evento de impago, el gobierno “perdió el control de la dinámica ulterior a sus anuncios, que van a tener un impacto negativo en la República independientemente de lo que usted quiera o no”, afirma Gonzáles.

Para el próximo lunes está convocada una reunión con tenedores de bonos donde el gobierno prometió dar más detalles sobre el proceso de reestructuración, pero sigue con pagos atrasados de bonos cuyos periodos de gracia comienzan a vencer.

Aprendizajes del caso argentino

Gonzáles coincide con otros analistas en que un default será un proceso largo y que se definirá en las cortes estadounidenses. Trae como referencia el precedente sentado por el juez Thomas P. Griesa en el caso del impago argentina: una corte de Estados Unidos sí puede determinar lo que suceda con una deuda soberana.

“El otro problema es que si bien los jueces son independientes y autónomos, la matriz política en Estados Unidos es antibolivariana por las sanciones y cualquier juez que le toque la causa va a actuar en un estado de cosas que no va a favorecer a Venezuela. Él determinará si hay un impago cruzado entre la deuda de Pdvsa y la soberana,” afirma.

Pero el caso argentino, además de servir de precedente para un potencial evento venezolano, también trae consigo un aprendizaje, apunta Gonzáles, porque “el mercado sigue teniendo claro que un evento de moratoria en Venezuela debería ser mejor manejado que el argentino, con más racionalidad, sensibilidad, con mejores procesos y de allí que todavía se le de el beneficios de la duda. La Venezuela bolivariana, a diferencia de la Argentina pre Kirchner, tiene recursos importantes mineros y petroleros a futuro”.

En todo caso las decisiones en este escenario estarán en manos de jueces estadounidenses, ante los cuales Venezuela tendrá que ejercer una defensa y definir un plan de pago.

“Los países sí quiebran”

Gonzáles resalta que en el caso venezolano hay un problema obvio de flujo de caja y es a lo que hacía referencia desde hace algunos años sobre la diferencia entre voluntad y capacidad de pago del país. Actualmente “las reservas cayeron $400 millones y parece que con eso pagaron un bono y cuando usted usa la reserva es porque ya no tienes más, los fondos paralelos no existen, los contratos con los rusos o los chinos no existen. Además, no es solo la deuda en bonos, sino la deuda financiera que tienen con Rusia y China. De allí que anuncien con bombos y platillos el refinanciamiento de los $3.000 millones con Rusia”.

“Se dice que los países no quiebran, pero sí quiebran. No se liquidan, pero sí quiebran y un evento de default es un caso de bancarrota y como tal se resuelve en una corte”, afirma.

Con respecto al impacto económico que este tipo de proceso pueda tener a lo interno del país, señala que si Pdvsa sigue pagando la situación se mantendrá como está, pero el punto grave sería “si alguna instancia en Estados Unidos congela los activos de Pdvsa. Allí si se congela el flujo de caja y va ha ser muy difícil que sus clientes se muevan a pagarle en otras monedas. Sería una pesadilla”.

Por otra parte, considera que por el lado del Fondo Monetario Internacional (FMI) puede venir otro frente de inconvenientes para el país, porque Venezuela ya usó sus Derechos Especiales de Giro (DEG). “Los $3.000 millones que había, ya Venezuela los usó, entonces el Fondo explicó que según sus cláusulas una de las condiciones de los países que los usan y no presentan sus cifras macroeconómicas en dos años, es que los tienen que pagar, es decir, tienen que publicar los números, porque si no lo hace cae en default”.

“De allí que el mercado vea que aquí no hay salida y el país tiene que reestructurar. El problema es que no hay reestructuración exitosa sin un plan de ajuste, porque si no estaría reestructurando todo el tiempo”, afirma.

Fuente: Banca y Negocios