El economista Asdrúbal Oliveros indicó que la familia venezolana destina más de 83% de su presupuesto para la compra de alimentos, lo que a su juicio denota un empobrecimiento agresivo de la población. Durante el foro ¿Adónde va Venezuela 2018?, organizado por Ecoanalítica, Oliveros dijo que el alza de los precios para el último trimestre lo calcula en 40% mensual, lo que coloca al país en una etapa de hiperinflación.

“Esta es una nueva fase de la crisis venezolana, en los próximos meses podemos atravesar un nivel de crisis mucho más agudo, que probablemente traerá cambios sociales y políticos. Siento que Venezuela en los próximos seis meses estará en una situación mucho más difícil que la actual. Muy difícilmente la situación política será inmune a los desencadenantes de la crisis económica”, sostuvo el director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros.

El economista basa su apreciación en el alza sostenida de los precios de los bienes en el país, el aumento del tipo de cambio paralelo, en el empobrecimiento de la familia venezolana, en la recesión económica y en la caída en la entrega de divisas al sector productivo venezolano. En resumen, Venezuela “muestra indicadores a un país en pos guerra sin haber pasado por una guerra”.

Acotó que durante este año el gobierno ha estado disminuyendo las liquidaciones a través de los distintos esquemas cambiarios, pero en los últimos meses empeoró. Destacó que en agosto el monto de liquidación fue de 5 millones de dólares diarios en promedio, mientras que en septiembre cayó a $2 millones por día.

“Este es el nivel más bajo en liquidación, ni siquiera en el año 2003 cuando arrancó el control de cambio se entregó un monto tan bajo, durante ese período fue de 12 millones diarios. Este es un signo de que el Ejecutivo se prepara para pagar los bonos de deuda previstos para el último trimestre. Debemos recordar que los pagos que se deben realizar en octubre y noviembre no tienen período de gracia, por lo que obligatoriamente el gobierno debe cumplir”, dijo durante su participación en el foro ¿Adónde va Venezuela 2018?, organizado por Ecoanalítica.

Oliveros destaca -sin embargo- que el gobierno podría seguir teniendo problemas con los bancos corresponsales para transferir los pagos de deuda a las cuentas de los tenedores de bonos.

Recalca el economista que lo mínimo en importaciones que el país pudiera soportar es de $7.600 millones y acota que actualmente 81% de las importaciones se liquidan a 10 bolívares por dólar o a tasa Dipro, por lo que “ya es complicado que el esquema cambiario migre hacia otro modelo”

– SÍ ESTAMOS EN HIPERINFLACIÓN –

Si Venezuela se encuentra o no en un proceso hiperinflacionario parece ya no ser tema de discusión entre los economistas. Oliveros resalta que al ser la nación petrolera, el único país del mundo en presentar tasas de inflación mensuales de dos dígitos, pues coloca la economía en esa condición.

De acuerdo a los cálculos de Ecoanalítica en lo que va de año la inflación promedia 25% por mes, mientras que en agosto subió a 35% y en septiembre a 37%, lo que trae como resultado una tasa anualizada de 1.083%. Para el sector de alimentos, el indicador alcanzó 55% en agosto y 47% en septiembre.

Estos números no se quedan aquí, pues la previsión para cada uno de los meses del último trimestre de 2017 dan cuenta de una inflación de alrededor de 40% y de 1.400% hasta diciembre.

En un proceso como éste es inevitable el deterioro de los ingresos de los venezolanos y de su capacidad de compra. El economista resalta que la familia venezolana dedica hoy en día, 83% de su ingreso a la compra de bienes alimenticios, “lo que denota el empobrecimiento muy agresivo de la población”, ya que el promedio en condiciones normales debería ser de entre 25% y 30%.

“Es decir, que no se detiene el incremento inflacionario. Hay varios signos que denotan esa crisis, el avance del efectivo que no alcanza para cubrir la compra de los bienes más básicos y la aceleración en el tipo de cambio paralelo que para el consumidor hoy en día se coloca en 8.800 bolívares por dólar”, apuntó Oliveros.

Recalca que la mayoría de las crisis hiperinflacionarias, sobre todo en América Latina, vienen acompañadas de períodos de mucha inestabilidad.

“Esto es un récord lo que ya prácticamente elimina esas diferencias entre los economistas de si estamos en hiperinflación. El escenario es extremadamente dañino, es inédito para el país y los venezolanos no están preparados para la hiperinflación porque jamás lo hemos vivido. Esta es una enfermedad muy rara, Venezuela es un caso extraño en el mundo”, dijo.

El economista considera -no obstante- que si se ejecutan las políticas económicas acertadas, los problemas de inflación podrían mejorar en el lapso de un año. Si no se aplican los instrumentos necesarios para eliminar los desequilibrios macroeconómicos, la estimación de la consultora local para los precios de los bienes y servicios para finales de 2018 es de 3.585%.

– LAS SANCIONES –

Sin duda las sanciones individuales y financieras de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro, han empeorado la capacidad de maniobra en las finanzas públicas, pero para Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, aún cuentan con algunas alternativas para conseguir recursos y cumplir con sus compromisos de deuda más inmediatos. “El sistema de sanciones será gradual, incrementando la presión al país”

Resalta -sin embargo- que no espera sanciones al sector petrolero venezolano, pero sí vendrán más financieras, entre las cuales se podrían esperar la prohibición de nuevos financiamientos, la no convertibilidad del dólar, la congelación de activos y la suspensión a bancos venezolanos del sistema swift.

“Para 2018, se espera un incremento en las sanciones a los funcionarios del gobierno, así como financieras. Hasta ahora las sanciones impiden emitir deuda, impiden la adquisición de activos en empresas estatales, no permite el uso de la refinería Citgo como garantía, mantiene el acceso a las líneas de crédito comerciales de entre 30 a 90 días e impide la reestructuración de la deuda hasta tanto no haya un cambio político”.

Sostiene que Rusia no está en disposición de ayudar económicamente al gobierno de Maduro y aclaró que Venezuela deberá renovar en febrero de 2018 el acuerdo del fondo chino, con el cual se prevé que el gobierno venezolano deba mandar más barriles de petróleo a la nación asiática.

Resaltó Grisanti que la caída de la producción petrolera ha afectado tanto a Pdvsa como al Fisco, al señalar que los ingresos petroleros han disminuido 50% desde el año 2012.

Considera el economista que Venezuela cumplirá con sus compromisos de deuda de finales de 2017 por $3.500 millones, así como lo ha hecho en el pasado a pesar de los señalamientos de un default.

Pero resalta que el gobierno ha pagado los bonos “sacrificando las importaciones”. De acuerdo a sus cálculos 57% de las fuentes de financiamiento para honrar la deuda proviene de la liberación de recursos con la baja de las importaciones, 22% de nuevo endeudamiento y 18% de las reservas internacionales.

 

Las cifras para el cierre de 2017 de Ecoanalítica son las siguientes:

-14,1% el resultado del Producto Interno Bruto (PIB)

-7,3% el PIB para el sector petrolero

-15,4% el PIB para el sector no petrolero

$42,8 precio promedio del barril de petróleo venezolano

1.438% tasa de inflación anual

$12.763 millones en importaciones totales

14% déficit fiscal

Fuente: El Estímulo