Una vez al mes el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales deposita en la cuenta de María Rivas 126.790 bolívares, equivalentes al pago de la pensión de vejez y el llamado bono de guerra.

Sin embargo, la mujer, de 86 años de edad, al igual que otros pensionados, debe ir hasta 13 veces al banco para poder sacar su dinero debido a la limitación de efectivo que hay en las entidades.

“Lo que estamos viviendo es inhumano. Después de pasar hasta 4 horas en una cola en el banco solo podemos retirar entre 10.000 bolívares y 20.000 bolívares. Nos toca irnos y volver al día siguiente. Afortunadamente yo tengo salud, pero muchas personas ancianas no pueden someterse a ese trajín”, relata mientras espera su turno para cobrar.

La imagen de una larga fila de personas mayores en la entrada de las agencias bancarias se ha hecho cotidiana. Ni ellos ni el resto de los usuarios pueden sacar más dinero de sus cuentas, a pesar de contar con esos recursos. Y aunque algunos pensionados tienen tarjetas de débito para ser utilizados en cajeros automáticos o pagar en los comercios, muchos no saben usar los plásticos o se ven en la obligación de pagar sus requerimientos en efectivo.

“Después de ir a varias farmacias, por fin encontré una donde quedaba una caja de pastillas para la tensión en 20.000 bolívares, pero perdí la oportunidad de comprarla porque en el banco solo me permitieron retirar de mi cuenta 10.000 bolívares y yo no uso esas tarjetas”, dijo un pensionado de 78 años de edad.

Otra jubilada, de 67 años de edad, se quejó de lo poco que puede comprar con lo que le permite retirar la entidad.

“Entiendo que los cajeros no tienen la culpa, pero es injusto forzar a los abuelos a ir al banco todos los días y el dinero que te dan a duras penas te alcanza para comprar 2 panes grandes porque cada uno te cuesta más de 4.000 bolívares”.

Aunque en algunas entidades bancarias hacen excepciones con los pensionados y les permiten retirar hasta 50.000 bolívares por día, igual deben ir más de una vez para poder retirar la pensión completa.

“El banco que me paga es privado, solo me permite sacar hasta 20.000 bolívares y no es suficiente para hacer la compra de comida en un día.

Para mí siempre fue más conveniente cobrar por libreta de ahorro que con tarjeta de débito, pero con esta limitación solicité una y en la agencia me dicen que no tienen plástico”, refirió Josefa Gutiérrez, de 80 años de edad.

Culpa roja. En la mayoría de los casos, los cajeros de los bancos son los que reciben las innumerables críticas, y hasta insultos por parte de los clientes que exigen poder sacar su dinero. Sin embargo, el responsable no es el que está del otro lado del vidrio, insisten fuentes del sector financiero.

“Los bancos se han visto en la necesidad de restringir la entrega de efectivo porque no cuentan con suficientes billetes, porque el Banco Central de Venezuela no envía la misma cantidad de remesas que antes”, afirmó una fuente del sector bancario, que prefirió no ser identificada.

Argumentó que el problema de la escasez de efectivo se agudizó desde que el gobierno optó por pagar el bono de alimentación en efectivo y no a través de tickets de papel o tarjetas. “La demanda de billetes creció mucho, pero no por eso nos trajeron más piezas. Además existe otro problema: las personas no están regresando el dinero al banco, no hacen depósitos, sino que se quedan con el efectivo”, añadió.

Luis Oliveros, economista y profesor universitario, dijo que la crisis de efectivo se hace ahora más evidente, porque la inflación se ha acelerado mucho más. Recordó que mientras más pasan los días es menos lo que se puede comprar en efectivo y por eso las personas piden más billetes.

“La demanda de billetes también es mayor como consecuencia de la incertidumbre que hay en el país. La gente tiene miedo de despertarse un día y no poder conseguir efectivo.

Por eso prefiere quedárselo.

Así como algunas personas tienen inventario de comida para varias semanas, así tienen inventarios de billetes”.

Fuente: El Nacional