“En un año Venezuela podría alcanzar un colapso total del sistema si no cambia su modelo y políticas económicas”. Esta fue la dura advertencia de Robert K. Rennhack, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI sobre el país . “Venezuela va camino de una hiperinflación, el punto en que la economía cae en un caos y podría alcanzar un “colapso total del sistema económico” en un plazo de 12 a 18 meses si no cambia su política económica”, dijo el especialista.

Según sus proyecciones, la inflación en Venezuela llegará a una tasa del 2.200 % en el 2017, y podría dispararse muy rápido al 13,000 % anual, un punto de completa hiperinflación.

De acuerdo a Rennhack, ningún gobierno latinoamericano ha podido sobrevivir una crisis hiperinflacionaria. “La hiperinflación significa que la moneda ha perdido su valor, la gente va a las tiendas con bolsas de dinero, y los precios suben casi por hora”, dijo Rennhack y agrega que “lo que hemos visto en casos anteriores de hiperinflación en América Latina, es que hubo un consenso político de que había que cambiar la política económica”.

Sobre estas declaraciones, el periodista Andrés Oppenheimer escribió el artículo “Venezuela: ¿cerca del colapso total?”, donde observa que debido a la alta inflación, la moneda venezolana cada día vale menos y le sorprende que ni los ladrones la quieren.

Oppenheimer cita una curiosa anécdota que le ocurrió a un ingeniero quien le dijo que al haber sido atacado en su casa por unos ladrones armados, querían llevarse dólares estadounidenses y se negaron a aceptar los bolívares que tenía.

Hay que destacar que, históricamente, ha ocurrido que todo proceso hiperinflacionario trae una dolarización intrínseca de la economía, y de hecho esta ocurriendo en Venezuela. Al variar los precios constantemente, se requiere tener un patrón para que pueda funcionar el comercio. Por ello los artículos, bienes y servicios terminan cotizándose en dólares, así las transacciones se paguen en bolívares, moneda de curso legal.

La dolarización es el proceso por el cual un país adopta de manera oficial el uso de la moneda doméstica, es decir, que está reemplazada en todas sus funciones, especialmente como medio de pago. La dolarización puede ser oficial o extraoficial: es extraoficial cuando los agentes económicos realizan la mayoría de las transacciones internas en moneda extranjera y mantienen principalmente cuentas corrientes o depósitos bancarios.

Todo proceso hiperinflacionario trae una dolarización intrínseca de la economía. Este proceso ya se está llevando a cabo de manera formal e informal en Venezuela. De manera informal vemos que, al variar constantemente los precios de los bienes y servicios, se requiere tener un patrón para que pueda funcionar el comercio. Por ello los artículos, bienes y servicios terminan cotizándose informalmente en dólares, así las transacciones se paguen en bolívares, moneda de curso legal.

De manera formal también se dolariza la economía venezolana, a pesar de existir un estricto régimen de control de cambios. El Convenio Cambiario N° 36, publicado en la Gaceta Oficial Nro. 40.881, se autoriza a los hoteles con categorías de 4 estrellas y a los hoteles de Venetur a la adquisición de divisas en moneda nacional para la compra de billetes extranjeros a los visitantes no residentes, es decir, que a partir de ahora los turistas podrán pagar sus servicios en dólares.

Según dicho convenio, ahora los prestadores de servicio de alojamiento pueden cobrar en divisas por el hospedaje y servicios complementarios a turistas internacionales, bien sea en efectivo o usando tarjetas en moneda extranjera. También ordena que el cobro de las mercancías de venta a bordo de aviones y embarcaciones que cubren rutas internacionales, así como las de Duty Free se puedan realizar en divisas.

En conclusión, Venezuela -de facto- se está dolarizando. Ecuador, El Salvador y Panamá son algunos países que se han dolarizado exitosamente, un ejemplo que podría seguir nuestro país.

A pesar de los altos costos que conlleva este tipo de ajustes para la economía, el dolarizarnos acabaría rápidamente con las distorsiones que sufrimos por haber implementado sistemas económicos caducos que, históricamente, han terminado -como ahora nos sucede a nosotros- con el colapso total de la economía.

 

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