El mundo comienza a reaccionar ante la grave situación de la democracia en Venezuela a raíz de las pretensiones de desconocer a la Asamblea Nacional, declarando una omisión legislativa que le otorga el poder al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para actuar en nombre de dicho Parlamento. El primero ha sido el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien le advirtió al presidente Nicolás Maduro que la Carta Democrática Interamericana le obligaría a actuar si se ve afectado el proceso político institucional de Venezuela. Por su parte, un grupo de diputados venezolanos viajaron a Chile para pedir apoyo para aplicar la Carta Democrática en Venezuela. Esta misión visita Santiago de Chile ya que -de acuerdo a estos diputados de oposición- éste sería el primer paso para lograr una salida constitucional del gobierno de Nicolás Maduro, el cual calificaron de antidemocrático. Otro objetivo del viaje es la de enviar un alerta sobre la crisis de medicinas y alimentos que vive el pueblo venezolano que, de acuerdo a los diputados, “tienen a nuestro pueblo pasando hambre y sin medicinas, sufriendo la peor crisis humanitaria y que además dio un golpe judicial a través del TSJ con una seña a la Asamblea Nacional para arrebatarle sus competencias”. Se suman a este esfuerzo de la Asamblea Nacional el Senado brasileño, quienes ya aprobaron solicitar a la presidenta de ese país, Dilma Rousseff, la activación de dicha carta “en virtud del supuesto incumplimiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro a las prácticas democráticas previstas en dichos instrumentos internacionales”. De la misma manera, 27 expresidentes y exjefes de gobierno, miembros de Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) firmaron un acuerdo con el mismo prpósito: activar en Venezuela los procedimientos contemplados en la misma. En un comunicado, IDEA manifestó que los exmandatarios solicitaron a la OEA que se inicien los procedimientos de la Carta Democrática Internacional, con el fin de controlar la “grave alteración constitucional y democrática que afecta a Venezuela”. Debemos recordar que para que la OEA pueda materializar la aplicacion de la Carta Interamericana, se requiere del voto de las dos terceras partes de los 34 Estados que conforman la Organización. Hay que analizar con cuidado las ventajas y desventajas que traerían la aplicacion de la Carta Interamericana Democratica. Basados en un profundo análisis realizado por Analitica.com: la aplicación de la Carta implicaría la exclusión del sistema interamericano que limitarían la capacidad de acción del gobierno, las sanciones representarían un activo moral para los sectores de oposición, el gobierno venezolano se encontraría aislado internacionalmente y su gestión administrativa estaría en entredicho. Pero por otra parte, esta resolución traería una serie de elementos de cuidado ya que una exclusión del sistema interamericano -al aislarnos de la comunidad internacional- le darían mayor libertad de acción al gobierno, el cual no cree en los valores democráticos y la aplicación de la Carta no tendría ningún significado para ellos los cuales se sentirían libres de los compromisos que mantienen con la OEA. En cuanto a las consecuencias económicas para Venezuela, la exclusión del sistema financiero y de cooperación regional no afectarían los programas y proyectos del gobierno, ya que actualmente Venezuela no tiene gran participación dentro de los mismos y, la caída de los precios del petróleo y el bajo nivel de las Reservas Internacionales, hacen que las sanciones económicas y financieras tengan poco efecto a corto y mediano plazo.     Revise también:   http://www.analitica.com/penzini-analitica/