Arrancó en República Dominicana la polémica 46 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) cuyo foco serán los Derechos Humanos y la crisis en Venezuela, aunque que el tema no era parte de la agenda.

A pesar que Luis Almagro, secretario general de la OEA lidera la iniciativa de aplicarle la Carta Democrática a Venezuela, quiere que el tema quede fuera de la Asamblea General porque se debatirá en una sesión del Consejo Permanente en Washington el 23 de junio próximo.

A pesar de ello en los pasillos los actores políticos presentes sólo hablan del “Informe Almagro”, de los Derechos Humanos y de la posibilidad de poder invocar la Carta Democrática a Venezuela.

Pero la pregunta más importante es: ¿Cuenta Almagro con los votos suficientes para lograr activar la Carta Democrática contra el Gobierno de Maduro?

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y en las gráficas de la prensa el secretario general de la OEA se ve  tranquilo y luce confiado. Los analistas piensan que Almagro no se lanzaría a una aventura así a menos que estuviera seguro de tener los votos necesarios para lograr “activar” la Carta Democrática, por lo que suponen que el trabajo previo a la Asamblea General de la OEA, ya está  hecho. El amplio informe presentado por Almagro de 132 páginas, presentado al Consejo Permanente, alerta que debe atenderse con urgencia la alteración del orden constitucional en Venezuela el cual está afectando el orden democrático nacional.

Pero hagamos un análisis de la situación actual para tratar de descifrar si se aplicará la carta en la OEA en algo que ya parece un juego más de la Copa América, que en vez de contar goles, cuenta votos.

Comencemos con la información de los votos necesarios para que la OEA active la Carta Democrática Interamericana al gobierno de Venezuela. Para convocar al Consejo Permanente, la reunión de cancilleres, se necesitan 18 votos, pero luego para activar la Carta Democrática en contra de un país miembro se necesitan 24.

El gobierno venezolano cuenta todavía con cierta capacidad de maniobra para ganar votos, a pesar de que la petrochequera ya está profundamente golpeada. Por eso el voto de Trinidad y Tobago, pudiera estar influenciado a favor del Gobierno por el acuerdo recientemente firmado entre ambos países, de 42 millones de dólares, para la explotación de gas de PDVSA.

A pesar que una de la banderas de Macri para ganar las elecciones en Argentina era precisamente la invocación de la Carta Interamericana a Venezuela, ahora piensan que: “la Carta de la OEA, no soluciona el problema de Venezuela” y son partidarios de un diálogo.

Debemos recordar que en el mundo diplomático los países no tienen amigos sino intereses, pero la historia se encargará de juzgar la posición de Macri en el caso venezolano porque es una cuestión de principios y de Derechos Humanos y no una barajita que se usa o desecha a su antojo.

A favor de la posición de Almagro y contra el gobierno de Venezuela, ya 4 países del Alba y gran parte del Caricom se voltearon contra el gobierno venezolano.

Estados Unidos, Canadá, Brasil, México, El Salvador, Honduras, Paraguay, Uruguay, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Chile y Colombia, son trece votos duros con los que contaría a su favor el informe Almagro sobre Venezuela.

Recientemente el Parlamento Europeo votó a favor de solicitar a Venezuela la liberación inmediata de los presos políticos y el regreso a la democracia. La mayoría de regímenes parlamentarios, se ven influenciados por las democracias de la Unión Europea (UE), por lo que la mayor parte de los miembros del Caricom podrían votar a favor de la activación de la Carta.

Los países del Alba llegan en bloque junto a Venezuela, pero para la votación del informe que sobre Venezuela presentará el secretario Luís Almagro, países como Surinam, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, podrían votar a favor de la aplicación de la Carta Democrática.

Pareciera que Almagro entonces cuenta con los primeros 18 votos para lograr convocar al Consejo Permanente, para la reunión de cancilleres, pero para aprobar el siguiente nivel de aplicación de la Carta Democrática Interamericana, prevista en el artículo 21, se necesita el voto de dos tercios de los 35 miembros, y esto conllevaría a realizar una Asamblea General extraordinaria de los cancilleres de los países miembros, con el objetivo de determinar si existe la necesidad de aplicar la suspensión de Venezuela. Para esto se necesita el apoyo de 24 países y esto luce más difícil para conseguir los votos que se requieren para activar la Carta Democrática en contra de Venezuela.

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