Surgen nuevos cambios en la dirección de la política económica del país, cuyas primeras decisiones profundizarán más la crisis y el desabastecimiento.

En economía no se deben ni pueden experimentar y aplicar distintas ideologías constantemente, porque así ningún plan dará resultados. Eso es lo que sigue ocurriendo en Venezuela, donde en apenas tres años de Gobierno de Nicolás Maduro ya se han designado cinco distintos ministros de economía, cada uno con múltiples ideas y ninguno con resultados positivos en su gestión.

A pesar que el país presenta la inflación más alta del mundo y una terrible escasez de productos, el Gobierno decidió incrementar el salario mínimo integral en un 50%, a 65.056,72 bolívares, lo cual impactará mortalmente al sector industrial, dependiendo del tipo de productos que fabrique, pero sobre todo a los que producen artículos con precios regulados. La supervivencia de este tipo de fábricas será inviable por el alza salarial, por lo que es casi seguro que continuarán cerrando más industrias y negocios en Venezuela.

Aumento de salarios

Aunque el presidente Nicolás Maduro alega tomar la medida populista para  “la protección del bolsillo del pueblo”, los analistas y economistas alertan que el alza tendrá un fuerte impacto inflacionario y en la pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos, pero no resolverá los “problemas estructurales de la economía nacional”.

A continuación recogemos alguna de estas opiniones:

El presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga opina que “si se producen artículos con precios regulados y no se puede trasladar el costo del alza salarial al precio de venta, la operación será inviable, van a perder y tendrán que cerrar”. Recordó la advertencia, más bien amenaza del ministro de trabajo, quien señaló que “empresa que sea cerrada, empresa que va a ser ocupada”. Explicó que las industrias que fabrican bienes no regulados podrán incorporar el costo de la nómina al precio, pero “el aumento generará más inflación”, enfatizó.

El economista zuliano Roger Chacín indicó que “al Gobierno no le queda más que subir los sueldos para compensar la alta inflación que ya está sobre el 500%. La media sigue siendo insuficiente porque por un lado tienes un sueldo de Bs. 22.000, pero una canasta básica familiar en Bs. 360.000, de la cual 80% de sus productos presentan escasez. Un ciudadano requiere 16 salarios mínimos para comer”.

Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, señaló que el parque empresarial y comercial del país está integrado en 90% por pequeñas y medianas empresas que afrontan una contracción en el consumo de 40%, calculado con base en un salario promedio entre junio 2015 y junio 2016, y 370% de inflación, más la crisis eléctrica, falta de materias primas y caída de la productividad. Todos estos factores hacen inviable que las pymes puedan asumir el aumento del salario mínimo.

Añadió que la nómina de estas empresas de estructura pequeña tiene un gran peso y el incremento ejercerá presión hacia la reducción del número de trabajadores. “Subirá el desempleo y la informalidad”, dijo.

Oliveros alertó que los aumentos de salario de manera inconsulta, sin considerar la productividad de las empresas, lo único que logran es estimular la inflación. El Gobierno tendría que tomar decisiones en tres frentes: fiscal, cambiario y social, con una visión de conjunto que lamentablemente no tiene.

El presidente de Datanalisis, Luis Vicente León, calificó de “compulsivo” el alza del 50%. “Aumentos compulsivos de salario, sin atender el problema que genera la inflación, genera lo que la economía laboral llama ‘ilusión monetaria”, dijo el economista, a través de su cuenta en Twitter.

A su vez, el economista Henkel García, director de la firma Econométrica, consideró que el aumento representa “una dura carga para las empresas, que dada la terrible realidad económica, hacían malabares para mantener su nómina. El aumento anunciado muy bien podría hacer que la inflación cerrase alrededor de 800%-900%”.

Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras, indicó que la política laboral del Gobierno traerá, en el corto plazo, un incremento significativo del gasto público. “Hay que rezar para que el déficit fiscal esté nivelado porque de lo contario se activará la maquinita de imprimir dinero inorgánico y aumentará la inflación (…) mientras suben los precios, el aumento del salario se disuelve y esa no es la solución”.

Antonio Ecarri, presidente de la  fundación Arturo Uslar Pietri afirma que el aumento del salario mínimo condena a los venezolanos a la bancarrota porque se trata de una medida demencial y demagógica. “La reducción del poder adquisitivo hará desparecer hasta la yuca y el plátano de la dieta del venezolano. Cualquier aumento de salario quedará corto y generará más inflación”.

Conclusión

Recientemente vimos que después del cierre de la empresa Kimberly Clark, el Gobierno ordenó su ocupación sin dar a cambio ninguna compensación, con el objetivo de supuestamente proteger a los trabajadores. “Empresa que sea cerrada, empresa que va a ser ocupada”, fue el lema, tal cual como se hacía en la antigua Unión Soviética, en la China comunista o en Cuba, y conocemos las consecuencias. Es decir, que las empresas privadas se pueden convertir en públicas pero se volverán improductivas e ineficientes como lo demuestran las más de mil empresas privadas que han pasado a manos del Estado.

La medida de aumentar los sueldos y salarios obligará a muchas empresas venezolanas a cerrar y será el fin de la pequeña y mediana industria y de muchos negocios más que no podrán hacerle frente a este aumento.

Este tipo de política económica como el aumento salarial, se suma a otras medidas de presión a la industria privada como lo han sido la intervención, ocupación y expropiación de estas.

Las recientes expresiones de apertura de algunos ministros que reconocen los errores cometidos en materia económica, como el de las empresas petroleras expropiadas que sugirieron devolver, se esfuman y mueren porque para el Gobierno es más importante mantener el dogma del Plan de la Patria, incluso si ello implica acabar con el aparato productivo nacional. Seguramente veremos nuevas empresas cerrando sus puertas, lo que aumentará el desabastecimiento, el desempleo y el hambre en Venezuela.