La bandera estadounidense flamea por toda La Habana como muestra de gran entusiasmo, y no es para menos, porque recibirán -por primera vez- a un presidente estadounidense !en más de 88 años! El último presidente estadounidense que visitó Cuba fue Calvin Coolidge, en enero de 1928. El interés de Barack Obama es el de afianzar el proceso de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que se inició en diciembre del 2014. El principal problema político que afrontan en este momento es que los Estados Unidos quiere imponer sus “valores democráticos”. En cambio, Cuba quiere mantener -y qué se le reconozca- su sistema político de “democracia participativa” y de un único partido. Quizás, esta visita pueda lograr importantes negociaciones sobre esta materia. Pero lo más importante de la presencia del gobernante de su país vecino y enemigo por décadas, es lograr el levantamiento del embargo impuesto que no ha logrado presionar un cambio de modelo político, que agobia a los cubanos. El embargo económico está vigente desde 1962 y fue la respuesta de Estados Unidos a la confiscación de bienes de ciudadanos y compañías estadounidenses en Cuba tras la revolución que fue encabezada por Fidel Castro en 1959. Obama ha sido partidario de levantar el embargo, pero no lo puede hacer solo, ya que al ser una ley, sólo puede ser eliminada por una decisión del Congreso y que se ha valido de medidas ejecutivas para flexibilizar las restricciones al intercambio económico entre Estados Unidos y Cuba en sectores que incluyen los servicios empresariales, las remesas, los viajes, las telecomunicaciones y la banca. Pero Obama ya está más tranquilo, pues aseguró estar convencido que el próximo gobierno que presida a su país va a levantar el embargo contra la isla. En una entrevista para la cadena de noticias internacional CNN, aseguró que la nueva administración -ya sea demócrata o republicana- hará lo previsto, el último paso crucial para sellar el acercamiento entre ambos países: un gran regalo que deja la administración de Obama, no sólo a la isla, si no a toda la región. Y está tranquilo porque ya esta claro el panorama electoral en Estados Unidos y ambos pre-candidatos han manifestado querer eliminar el embargo. Por el partido demócrata, Hillary Clinton dijo en Miami -bastión de la comunidad cubana en Estados Unidos- que “el embargo contra Cuba debe acabar de una vez por todas”. Por su parte, Donald Trump, precandidato republicano, igualmente pidió el fin del embargo a Cuba. “La apertura a Cuba está bien. Ya van 50 años”, declaró durante un reportaje especial por la cadena FOX News. Aparte del embargo también está pendiente el tema de Guantánamo, temas de inmigración, entre otros. Sobre Venezuela, por supuesto que se hablará, especialmente sobre la recuperación económica y política del país. El interés de Obama es que se recupere la confianza en el país caribeño y la reactivación de su potencial energético y minero. El “péndulo” del periodista Rafael Poleo sorprendió al revelar que “antes de viajar a la reunión con Castro, Obama ha exigido que a Maduro le sustituya un gobierno de elecciones libres” que -según él- es indispensable para que las inversiones regresen a Venezuela, ya que requieren de una seguridad jurídica que no el régimen actual no puede garantizar. De hecho, el presidente Maduro fue llamado de urgencia a la isla. Tan grave debe ser que tuvo que eludir un importante compromiso como es la muerte de un familiar. De acuerdo a Poleo, Obama quiere dejar el legado de reactivar la economía venezolana ayudaría también a energizar la de la región. Lo cierto es que viviremos un momento histórico. Siempre la vía diplomática ha logrado mucho más para el entendimiento entre los países que la confrontación. Debemos recordar las proféticas palabras del expresidente Hugo Chávez cuando el 8 de marzo de 2000 dijo: “Cuba es el mar de la felicidad. Hacia allá va Venezuela”. Lamentablemente, Venezuela si llegó “allá” , adoptando el modelo fracasado de controles en la economía, al racionamiento, y criminalización de la actividad y de la propiedad privada, a las confiscaciones, las nacionalizaciones, que produjeron el desabastecimiento de las medicinas y de la comida que trajo hambre, enfermedades y muertes. Cuba, en cambio, da un giro hacia el futuro y ahora va de la mano con el mismísimo “imperio” quien se pasea por la isla y, de darse los cambios, sí se convertirá en el mar de la felicidad. Ojalá que Venezuela pueda seguir este nuevo rumbo que toma Cuba con su actualización del modelo económico y que la visita de Obama nos ayude a salir de esta grave crisis económica y política que estamos sufriendo.   Revise también: http://www.analitica.com/penzini-analitica/