Cuando hablamos de la “Venezuela en positivo” encontramos personajes importantísimos que luchan por ella desde la clandestinidad. Uno de esos maravillosos personajes lo encontramos, por ahora, en la ciudad de Caracas. Decimos por ahora por su carácter irreverente y bohemio que lo han llevado a experiencias en el interior y exterior del país, las cuales no puede esconder cuando ésta sobresale en los exóticos sabores de alguno de sus platos.

Se trata del chef Eduardo Moreno, este guerrero de la Venezuela en positivo que lucha a través de tres cocinas, todas diferentes. La recién estrenada “La Esquina” en Altamira, la clandestina “La Isabela” en Los Chorros y en la alta cocina del restaurant “Le Gourmet” en el emblemático hotel “Tamanaco”.

Moreno es Ingeniero civil, profesión que comparte con nuestro mantuanísimo Armando Scannone, estudio que quizá le haya dado el rigor y precisión que requiere la cocina, pero también es músico y guitarrista clásico y de rock, a quien no le gusta Santana pero si un Cat Stevens.

Atendiendo una muy grata invitación de la bella y simpática relacionista pública -y amiga de toda una vida- María Mercedes Nouel, del equipo de MAG Comunicaciones, y del presidente del hotel el señor Elías Abilahoud, pudimos degustar uno de los tres ritmos de degustación que presenta el chef Eduardo Moreno. También nos acompañaron el empresario Humberto Anzola, la gerente de Redes María Fernanda Pulido y por Le Gourmet, María Esther Porras.

La idea fue la de presentar una serie de platos cuyo menú no es rígido porque depende de “lo que se consigue” en el mercado del día: reto que Moreno parece asumir con gusto a pesar de las circunstancias de desabastecimiento que vivimos en la Venezuela de hoy. Entre los innumerables y originales platos llamaron la atención una serie de ellos que calificamos como de cocina “pop art”. Por ejemplo una deconstrucción del famoso pollo KFC -acompañado de una espuma de Coca Cola y una reducción de sopa de tomate que según el propio chef se parece a la famosa Campbell soup- nada que recuerde mejor a Andy Wharhol y su pop art ¿no?

Un Bocatto di Cardinale, fue la burrata en consomé de jamón serrano, algo sumamente digno, delicioso, ostentoso como para ser otorgado a un representante directo de Dios. La perla de burrata debe ser ingerida completamente en la boca donde debe explotar y combinarse con el consomé, imposible de describir, solo debe ser probada.

Las armonías que presentó la sommelier Nancy González no sólo fueron perfectas y originales si no que toman en cuenta la situación de los licores en Venezuela, por lo que decidieron aceptar el famoso “descorche” de esa botella especial y querida del comensal. Una de las armonías fue particularmente exquisita y original ya que se realizó con cerveza artesanal venezolana. La sommelier escogió cerveza para acompañar un capuchino de zetas presentadas en cuatro texturas a combinar, según ella los hongos dejan al final un sabor amargo en el paladar que combina muy bien con la profundidad de sabor de la cerveza… ¡Wow!

Uno de los favoritos fue el Steak tartar a la “Tournedos Rossini”, que combina de manera extraordinaria una deconstrucción de estos dos platos cuya presentación con vapores de humo resulta inigualable De acuerdo a Moreno, un solo chef se dedica a cada dos platos.

Un pescado sellado por un solo lado, vieiras en hilos de papa, un cochinillo sobre una cama de micro papas y el cordero en aceites marroquíes terminan la degustación de platos salados para ir a unos postres de igual perfección.

Comenzando por una deconstrucción de una exquisita marquesa de chocolate cuya base es una crema de mantequilla y, por supuesto, el mejor chocolate del mundo que es el de Chuao, venezolano y terminando por una deconstrucción del riquísimo bienmesabe de coco, café y Petit four.

Como verán, la degustación fue realizada como para un Rey, pero aunque no lo crea, a un precio bastante accesible, sobre todo, si lo ponemos a precios internacionales.

Los invitamos a que usted sea “Le Gourmet” y disfrute de esta regia degustación. Eso sí, no prometemos que sea la misma porque -como dijimos- el chef se inspirará de acuerdo a lo que encuentre en el mercado… ¡Bon appétit!

 

 

 

 

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