En el marco del octogésimo aniversario de la célebre frase de Arturo Uslar Pietri “sembrar el petróleo”, hoy analizaremos el concepto de “la maldición de los recursos”, tesis mejor conocida en Venezuela como la de “el excremento del diablo”.

Los venezolanos nos volvimos adictos al petróleo y sobretodo, a su renta. Nos volvimos totalmente dependientes de la renta petrolera y ahora que cayeron los precios nuevamente nuestra economía se desploma. Este fenómeno lo hemos vivido una y otra vez como si estuviéramos condenados a una maldición que no terminamos de romper. Quizás este ciclo que se repite en nuestra arruinada economía no dependa totalmente de nosotros y quizás se deba a una teoría conocida como la “Maldición de los recursos”.

Frases venezolanas

A lo largo de nuestra historia hemos recibido distintas expresiones con advertencias sobre lo que podría ocurrir si no se administraban de manera correcta los ingresos petroleros. Estas voces han servido para ilustrar diferentes visiones del pensamiento petrolero dentro de la realidad nacional.

Frases como “Sembrar el petróleo” de Arturo Uslar Pietri, o “Colón descubrió a Venezuela, Bolívar la liberó y el petróleo la pudrió”, y la famosa definición del petróleo como el “excremento del diablo” de Juan Pablo Pérez Alfonzo han pasado al inconsciente colectivo y ya forman parte de la historia venezolana.

Aunque los venezolanos hemos llegado a tal punto de llegar a considerar irracionalmente al petróleo como un símbolo de nacionalidad, Uslar Pietri advirtió: “El petróleo no es sagrado. No estamos condenados los venezolanos a vivir frente a esos recursos sin utilizarlos, impedidos por algún tabú casi religioso como el de los hindúes con las vacas sagradas. El petróleo es un recurso nacional que debe ser utilizado de la manera más inteligente y eficaz”.

¿Pero somos los venezolanos totalmente culpables de nuestra adicción al petróleo y al pésimo manejo de su renta? De acuerdo a la teoría de la maldición de los recursos, no tenemos toda la culpa.

La maldición de los recursos

La teoría de “la maldición de los recursos”, también conocida como “la paradoja de la abundancia”, se refiere a que los países que tienen una abundancia de recursos naturales, especialmente de recursos no renovables, tienden a tener un menor crecimiento económico y resultados de desarrollo peores que los países con menos recursos naturales.

La idea de que los recursos naturales pueden ser más una maldición que una bendición económica comenzó a surgir en la década de los ochenta. Sin embargo, el término “maldición de los recursos” lo utilizó por primera vez el economista británico Richard Auty en 1993 para describir cómo los países ricos en recursos naturales no podían usar esa riqueza para impulsar sus economías y cómo estos países tuvieron un crecimiento económico menor que aquellos sin abundancia de recursos naturales.

Otros numerosos estudios como el de los economistas Jeffrey Sachs y Andrew Warner “Abundancia de Recursos Naturales y Crecimiento Económico” han demostrado la correlación entre la existencia de grandes recursos naturales y un crecimiento pobre.

Esta desconexión entre la riqueza en recursos naturales y el crecimiento económico se puede observar especialmente en los países productores de petróleo. Un estudio hecho sobre el Producto Interno Bruto (PIB) de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) entre 1965 a 1998 arrojó que en ese periodo el ingreso per cápita se redujo en 1,3% en promedio, mientras que en el resto del mundo en desarrollo el crecimiento per cápita fue en promedio de 2,2%.

Mucho antes que aparecieran estas teorías el creador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo, ya había comprendido el riesgo de la dependencia del petróleo cuando hizo esta reflexión en 1976: “Despilfarramos el petróleo para acrecentar los ingresos fiscales… y ahora… estamos hundiéndonos en el excremento del diablo”.

¿Como podría creer alguien que teniendo el beneficio de una renta petrolera pueda convertirse esta en una maldición? Es algo así como cuando algunas personas ganan la lotería y terminan poco tiempo después arruinados por no saber administrar la riqueza.

Delirios de grandeza, síndrome del heredero y un gasto cada vez más descontrolado, hicieron que Pérez Alfonso, usara la frase “el excremento del diablo” para describir el efecto que produce el petróleo sobre economías como la venezolana. El factor común en la abrumadora mayoría de los países ricos en recursos naturales es el empobrecimiento de su población.

Recientemente los árabes se dieron cuenta que sufrían del síndrome de dependencia del petróleo y comenzaron a copiar el modelo de Noruega, que es la única experiencia que ha logrado sobrevivir a esta maldición, Por ello, los árabes implementaron el plan Visión 2030, con el que pretenden diversificar su economía de la petrolera y finalmente sembrar su petróleo, tema que abordaremos en el próximo editorial de esta serie dedicada a los 80 años de la frase de sembrar el petróleo.