El jueves 16 de Julio de 1936 fue uno de los días más importantes en la historia de Venezuela y ya diremos por qué. Unos meses antes, el 17 de diciembre de 1935, había fallecido el General Gómez, con lo que culminó una de las dictaduras más férreas vividas en la historia del país.

El general Eleazar López Contreras, era Ministro de guerra y marina, y tras la muerte de Gómez, había quedado encargado de la presidencia.

López Contreras, a pesar de haber sido heredero de un régimen dictatorial que hubiese podido prolongar y proseguir, más bien decidió orientar el país hacia la modernidad política, dejando atrás el “caudillismo” dando paso así a una transición hacia la democracia.

En su gestión, López Contreras demostró ser un defensor de los valores de la democracia, ya que autorizó la libertad de expresión, permitió la existencia de partidos y sindicatos, reconoció el derecho a huelga, promulgó una ley de trabajo más moderna e instituyó el Seguro Social Obligatorio.

El 16 de Julio nacía verdaderamente la democracia en Venezuela por un acto profundamente simbólico como lo fue la aprobación de la Constitución de Venezuela . Su importancia se centra en que fue la primera constitución política del Estado después de la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Da la casualidad que dos días antes nacería una célebre frase que quedaría plasmada en el inconsciente colectivo del venezolano la cual se convertiría en una acusación, una advertencia o un juicio permanente a la conducta del país frente al manejo de la riqueza petrolera venezolana: “Sembrar el petróleo”.

Esa expresión fue el título que llevaba el editorial que publicó el escritor e intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri en el periódico “Ahora” hace 80 años, acuñando la frase “Sembrar el petróleo”, que con el tiempo se convertiría casi en un emblema de lo que debía ser el desarrollo de la industria de los hidrocarburos en Venezuela.

Pero ¿ha sido malentendida esta frase en Venezuela? Revisemos la historia para ver cómo ha sido su interpretación política a través del tiempo.

Interpretaciones

“Sembrar el Petróleo” es una frase poética, metafórica y de naturaleza imprecisa y subjetiva. Es por ello que cada gobierno desde entonces la ha tratado de interpretar, moldear y adaptar a su conveniencia histórica.

Durante los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita, de los cuales Uslar formó parte, se llevó a cabo la siembra petrolera de acuerdo a sus términos. La primera impresión sobre sembrar el petróleo la hereda Uslar del inventor de la frase, Alberto Adriani, cuya noción era que el petróleo era destructivo y un recurso inmoral de riqueza. Uslar pensaba que si se extraía el crudo para su consumo o para exportarlo, se descapitalizaría la economía. Por eso manejaba el concepto que todo ingreso derivado del petróleo debía ser reinvertido en la economía doméstica para crear un capital alterno o su valor se perdería para siempre.

Luego, cuando llegó el primer gobierno adeco entre 1945 a 1948, Uslar hizo su primera reinterpretación de la famosa frase. El gobierno de Rómulo Betancourt argumentó que la siembra de petróleo no se debía invertir solamente en la agricultura, sino también en el capital humano a través de la seguridad social y la educación.

El gobierno de Pérez Jiménez desde 1948 a 1958 interpretó la siembra petrolera como un llamado a crear infraestructura pública, construyendo autopistas, puertos y edificios públicos.

Durante el puntofijismo, entre 1958 a 1974, se llevó a cabo la siembra petrolera con una combinación de todas las anteriores que daba la ilusión de una estabilidad política basada en la distribución de la renta petrolera, inversiones en la industria petroquímica y otorgando préstamos al sector agrícola e industrial.

En el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, de 1974 a 1979, la siembra significó la nacionalización del petróleo, la expansión del gasto público y la inversión en educación como fue el programa de becas Fundayacucho.

De Chávez en adelante, la PDVSA roja-rojita se ha encargado de todas las áreas posibles, desde la agricultura hasta la distribución de alimentos, descuidando el crecimiento y mantenimiento de la industria a pesar de interpretar la frase de Uslar bajo el Plan Siembra Petrolera. Recientemente el vicepresidente Aristóbulo Isturiz realizó un llamado a ser menos dependientes de la renta petrolera, después que se desplomaron los precios y no quedara mucho que hacer. Para ello crearon el consejo de economía productiva mejor conocido como los “15 motores de la economía”, la más reciente interpretación de la siembra petrolera.

En conclusión, cada reinterpretación política tiene en común que la siembra del petróleo ha sido sinónimo para crear programas para el gasto público, independientemente de la ideología. Quizás el que le dio mejor uso a la siembra petrolera fue el gobierno de Pérez Jiménez, pues a pesar de la dictadura y violación de los derechos humanos de su gobierno, años después todavía disfrutamos de la infraestructura que nos dejó.

Con la volatilidad de los precios del crudo y la posible caída de su demanda, es hora que dejemos de gastar y de endeudarnos con cada petrodólar que nos ingresa y pensar seriamente en crear un fondo de estabilización monetaria y de inversión al estilo de los Árabes y de Noruega y realmente pensar de una vez por todas en “Sembrar el petróleo”.

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