Nuevamente se reúne la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Venezuela insistirá una vez más sobre la necesidad de congelar la producción de petróleo para tratar que repunten los precios.

Después del fracaso de la reunión de Doha, en la que se reunieron países miembros y no miembros del cártel, donde no lograron llegar a un acuerdo para congelar la producción, dejaron la credibilidad de la OPEP hecha añicos y al mundo inundado de crudo no deseado.

Tras el fracaso se avivaron las tensiones entre Arabia Saudita e Irán, quienes reavivaron los temores de que van a intensificar su batalla para ganar cuotas de mercado, ofreciendo cada vez más mayores descuentos en sus precios.

La falta de un acuerdo y la falta de un compromiso en la reunión en Doha, puso en relieve el pobre estado de las relaciones entre los países miembros de la OPEP, además de exponer un riesgo creciente de un mayor suministro de crudo por parte de sus miembros.

A pesar que en Doha ya existía un acuerdo previo para congelar la producción, la negociación se cayó después de que Arabia Saudita, el principal productor del cártel, exigiera que Irán, el único miembro de la OPEP que no asistió a la reunión, también lo firmara y por supuesto que este no lo hizo.

Eulogio Del Pino, titular de petróleo y minería venezolano opinó recientemente que “si aquella reunión hubiese sido exitosa, con la incorporación de Rusia se hubieran recuperado 12,65 dólares y el precio de nuestra cesta hoy en día sería 52 dólares y no 40 como está ahorita”.

Para tratar de influenciar a los países miembros, Venezuela propondrá a Alí Rodríguez Araque como nuevo secretario general de la OPEP, en sustitución del libio Abdalá El-Badri, cuyo mandato expira en julio próximo. Rodríguez Araque se desempeñó como secretario general de la organización petrolera en 2001-2002.

Ahora el objetivo nuevamente es tratar de congelar la producción ya que hay una sobreoferta del mercado petrolero por productores como Arabia Saudita y Rusia, quienes están bombeando cerca de niveles récord. También Irán ha aumentado su producción, después que fueran levantadas las sanciones internacionales el pasado enero, aumentando aún más la oferta.

Así que no parece que los miembros de la OPEP vayan a llegar en esta nueva reunión a un nuevo acuerdo para congelar la producción, por lo que tampoco parece avistarse el final de la superabundancia mundial de petróleo. De hecho, el precio del barril cayó ayer 2% debido a las expectativas de que la OPEP rechace la propuesta de disminución de producción. Y si este acuerdo de congelamiento no ocurre, la OPEP continuará perdiendo credibilidad.