Las amenazas a la seguridad cibernética (cybersecurity), los delitos electrónicos y las violaciones a la privacidad siguen incrementándose mundialmente, y no parecen que se vayan a aminorar.

De acuerdo a una encuesta realizada por la firma PricewaterhouseCoopers (PwC), en el año 2014, el 69 % de los encuestados expresaron su preocupación por las amenazas a la seguridad cibernética. En el 2015 se incrementó hasta un 86 %. Queda claro, entonces, que el deseo de lograr mayor seguridad cibernética seguirá en aumento.

El escándalo de los “Panama Papers” revela la fragilidad que existe actualmente en las redes, ya que se habría violado la privacidad de más de 11 millones de documentos secretos que se hicieron públicos. La pregunta es ¿cómo se filtraron los documentos relacionados con Mossac Fonseca? Más allá de que estén violando la ley o no ¿cuál es el interés de perjudicar a esa firma o a los afectados?

 

Cómo se filtró la información

Todo comenzó hace un año cuando un periodista del diario alemán Suddeutsche Zeitung (SZ) recibió un mensaje: “Hola. Aquí John Doe (perico de los palotes) ¿Les interesan unos datos? Ante la curiosidad nata, el periodista respondió inmediatamente, casi por instinto: “Nos interesan mucho”.

La fuente anónima temerosamente replicó: “Hay un par de condiciones. ¡MI VIDA CORRE PELIGRO! Nos comunicaremos sólo con archivos encriptados. Nunca nos reuniremos. La decisión sobre lo que se publicará es obviamente de ustedes”.

Entonces, el SZ preguntó con curiosidad : “¿Por qué hace usted esto?” y su interlocutor responde: “Quiero hacerlos públicos”.

SZ pregunta : “¿De cuántos datos estamos hablando?” y John Doe contesta: “Son más de los que han visto nunca”.

Efectivamente, la información recibida por el SZ alcanzó los 2,6 terabytes de información, con unos 11,5 millones documentos, que fueron analizados por 400 periodistas de medios en 80 países. Curiosamente, dicen que estos periodistas mantuvieron callada la información por todo un año, algo difícil de creer.

El cofundador del bufete Mossack Fonseca, Ramón Fonseca, declaró al canal panameño TVN-2 que los documentos son auténticos, pero negó que procedan de una filtración. Aseguró que habían sido “hackeados limitadamente” y dijo que la actividad de los piratas informáticos “es un atentado contra la privacidad”. Una posición para mostrar fortaleza en una situación de debilidad.

Llama la atención que el padre del otro cofundador de la firma Mossack Fonseca, Jürgen Mossack, fue un nazi que trabajo para la SS y emigró con su familia a Panamá.

Cabe preguntarse si la venganza del tal John Doe por el Süddeutsche Zeitung tiene algo que ver con la nacionalidad y el pasado nazi de uno de sus fundadores.

Pero, ¿cómo acabará todo este asunto? Julian Assange, fundador de WikiLeaks, continúa recluido en la embajada de Ecuador en Londres, por acusaciones de violación a las que tendría que enfrentarse en Suecia y también por el temor a una posterior deportación a los Estados Unidos.

El otro ciber espía, Edward Snowden, sigue libre en Rusia, país en el que mantiene su estatus de asilado.

Ahora falta saber si lograrán encontrar quien -o quienes son- Joe Doe y si será señalada como una “grave amenaza para el sistema” y “traidora” en el caso “Panama Papers”.

Sobre la información develada y los posibles casos de corrupción todavía hay mucha tela que cortar.

 

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Penzini Analítica

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