Un Estado forajido es aquel que durante su gestión, no respeta los Derechos Humanos y convierte las normas éticas y sociales de la comunidad en un comportamiento de “bandidos” por parte de su pueblo y gobernantes.

Un Estado forajido incumple con las leyes y convenios internacionales, así como con las decisiones de los organismos internacionales que tienen como finalidad preservar el orden y la paz mundial. Este fue un concepto creado por el filósofo norteamericano John Rawls (1921-1992), teórico político internacional.

El concepto de narcoestado se aplica a aquellos países cuyas instituciones políticas se encuentran influenciadas de manera importante por el narcotráfico y cuyos dirigentes desempeñan simultáneamente cargos como funcionarios gubernamentales y miembros de las redes del tráfico de narcóticos ilegales, y son amparados por sus potestades legales.

Este lunes el Departamento de Justicia de los Estados Unidos reveló que en el Tribunal Federal para el Distrito Este de Nueva York responsabilizó a Néstor Luis Reverol Torres, ex director general la Oficina Nacional Antidrogas (ONA) y ex comandante de la Guardia Nacional de Venezuela, y a Edylberto José Molina Molina, ex subdirector de la ONA y actual agregado militar de Venezuela en Alemania, por su participación en una “conspiración de distribución internacional de cocaína”.

Lo grave de la acusación es que se hace en el periodo cuando estos servían como altos funcionarios de la ONA, agencia del Gobierno encargada precisamente de luchar contra el tráfico de narcóticos y se les señala de hacer lo contrario.

La acusación viene de parte de tres entidades y fue anunciada por Robert L. Alcaparras, fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York; James J. Hunt, agente especial a cargo de la Drug Enforcement Administration o Administración para el Control de Drogas (DEA), división de Nueva York; y Ángel Meléndez, agente especial a cargo de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU (ICE) y de las Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de Nueva York.

En respuesta, el presidente Nicolás Maduro repudió que Néstor Reverol haya sido acusado de presunto narcotráfico por Estados Unidos y le reiteró todo el apoyo de la “revolución” por lo que lo nombró “ministro de Interior y Justicia”.

De acuerdo a Reuters el General Reverol era quien se convertiría en el Ministro de Defensa pero posteriormente fue acusado por la fiscalía de Nueva York de haber presuntamente participado en una trama de distribución de cocaína, lo que sería un delito más grave por el cargo que ocupaba, como comandante de la Guardia Nacional.

La designación del cargo como ministro, sin ni siquiera abrir una investigación podría ser considerada como una provocación de la que podría surgir un nuevo conflicto diplomático internacional con graves consecuencias en la política nacional.

Ya Venezuela se ha convertido en el vivo caso de lo que representa un Estado forajido, debido al constante rechazo e incumplimiento de todas las decisiones por parte de los organismos internacionales, especialmente en el caso de la liberación de los presos políticos y del respeto por los Derechos Humanos.

De no hacerse las investigaciones necesarias y al ofrecer total solidaridad incuestionada por parte del ejecutivo a estos funcionarios, ojalá que además de todos los problemas que enfrentamos en Venezuela no nos califiquen ahora también como un Narcoestado.