Ana Frank cumpliría 87 años, sería una escritora cubana y defensora de los Derechos Humanos si hubiera sobrevivido el holocausto.

Hace 74 años Annelies Marie Frank Hollander, mejor conocida como Ana Frank, recibió un regalo cuyo uso le da todavía lecciones a la humanidad: de cómo una persona que vive en medio de un holocausto puede mantener su espíritu y valores en alto con esperanza, tolerancia y espiritualidad, a pesar de las circunstancias.}

El 12 de junio de 1942, Ana Frank cumplía 13 años y jamás pudo imaginar cuando recibió de regalo un libro de autógrafos, el cual después decidió convertirlo en su diario personal, que años más tarde sería reproducido en más de 30 millones de copias y traducido en 70 idiomas.

En El diario de Ana Frank, la autora cuenta cómo vivió en la clandestinidad por casi dos años y medio, escondida en un anexo detrás de una casa, con un horario estricto de silencio, un extremo racionamiento de alimentos y bajo el terror de poder ser atrapada en cualquier momento, junto a su familia y otras cuatro personas, durante la Segunda Guerra Mundial, donde comparte sus deseos, esperanzas e ilusiones de niña, mientras se vuelve adolescente.

La inspiración de lo que escribiría en su diario vino gracias a las palabras del ministro de educación neerlandés, a través de la radio inglesa, estimulando a conservar los diarios escritos durante la guerra, por lo que Ana decidió convertir su diario en una novela que ella título: «La Casa de Atrás».

Sus primeras palabras describen lo mucho que Ana amaba la vida, lo apasionada que era y la gran escritora que no pudo ser por culpa de la guerra. El día que recibió el famoso diario, lo primero que escribió fue : “Querida Kitty: lo mejor será que empiece desde el momento en que te recibí, o sea, cuando te vi en la mesa de los regalos de cumpleaños… Poco después de las siete fui a saludar a papá y mamá, y luego al salón, a desenvolver los regalos; lo primero que vi fuiste tú, y quizá hayas sido uno de mis regalos más bonitos.”- reflejando la pasión que ya tenía por la escritura.

Las páginas de este diario no fueron suficientes para escribir todas sus ideas e historias, por lo que tuvo que recurrir a dos cuadernos adicionales y unas 360 hojas sueltas que usó hasta el día que los atraparon y fueron enviados a un campo de concentración.

A pesar que no se conocía a dónde iban a parar los judíos deportados por los nazis, ya existían sospechas y rumores sobre la existencia de campos de concentración, o más bien de campos de exterminio donde los nazis pudieron llevar a cabo la denominada solución final ideada por Hitler para los judíos.

La angustia que sentía de poder ser atrapada por los nazis quedó plasmada en su diario escribiendo: “Si ya en Holanda la situación es tan desastrosa, ¿cómo vivirán en las regiones apartadas y bárbaras donde los envían? Nosotros suponemos que a la mayoría los matan. La radio inglesa dice que los matan en cámaras de gas, quizá sea la forma más rápida de morir. Estoy tan confusa”.

Intentando tramitar una Visa

Ana pudo haber sobrevivido si los esfuerzos de su padre por obtener una visa para emigrar hubiesen sido efectivos, pero no fue así . Recientemente se descubrieron los grandes esfuerzos que intentó hacer Otto Frank para conseguir una visa para la familia y lograr emigrar a otros países.

Debemos recordar que el 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial, momento en el que también comenzaron los intentos fracasados de Otto Frank para conseguir una visa para emigrar. Su primera opción fue la de mudarse a la ciudad de Boston en los Estados Unidos, pero después de un triste y tortuoso proceso que involucró grandes sumas de dinero, documentos y pruebas que tuvo que presentar para demostrar cómo su residencia beneficiaría a ese país, no pudo lograrlo. Por cada obstáculo migratorio que vencían, se presentaba otro de inmediato. Si hubiese solicitado la visa unos meses antes de cuando lo hicieron quizás la hubieran podido obtener, pero nadie imaginaba en ese momento la terrible persecución que sufrirían los judíos en los países ocupados por Alemania y los Frank tenían un negocio próspero y una vida holgada.

Para 1939, más de 300 mil europeos estaban en la lista de espera para recibir una visa de inmigrante para los Estados Unidos, país que cada vez estaba más temeroso de la gigantesca inmigración de perseguidos en Europa, mientras los Nazis cerraban rápidamente sus fronteras para no dejarlos escapar. Por eso se hizo casi imposible salir de Holanda.

Finalmente Otto Frank aplicó para obtener una visa en otro país neutral que estaba recibiendo inmigrantes de Europa: Cuba.

Sorprendentemente se descubrió que Otto Frank finalmente logró obtener una visa cubana, el 1 de diciembre de 1941, pero apenas diez días después Alemania e Italia le declararon la guerra a los Estados Unidos y el destino decidió que su visa fuese cancelada.

Esta historia revela que si Otto Frank hubiese logrado obtener los papeles de inmigración, Ana Frank habría sobrevivido el holocausto y sería hoy una gran escritora cubana o bostoniana y seguramente también sería una luchadora de los Derechos Humanos.

Pero tristemente, esto no fue así y un mes después que Ana Frank recibiese su diario, su hermana Margot recibió una carta de deportación a un campo de concentración, por lo que su padre decidió pasar a la clandestinidad y esconderse en un anexo de su oficina junto a su familia junto y otras cuatro personas.

El 4 de agosto de 1944 detuvieron a los escondidos después de haber pasado más de dos años ocultos. Fueron delatados -no se sabe todavía por quien-, descubiertos y deportados a distintos campos de concentración.

Ana es detenida y fue a parar en Auschwitz con su madre y su hermana. Luego ella y Margot fueron enviadas a Bergen-Belsen, donde Ana murió trágicamente de tifus en febrero de 1945, con apenas 15 años de edad.

El Diario de Ana Frank

Al final de la guerra Otto Frank regresa a Amsterdam abrigando esperanzas de poder volver a ver a sus hijas con vida. Se dirige directamente a la casa de Jan y Miep Gies, empleados de él y sus fieles ayudantes en la clandestinidad, con quienes vivió a su regreso durante siete años. Estos ayudantes no sólo le proporcionaron comida, ropa y libros a los escondidos, sino que también fueron sus contactos con el mundo exterior. Otto Frank intenta dar con sus hijas, pero, en el mes de julio, recibió la terrible noticia de que ambas habían muerto en el campo de concentración de Bergen-Belsen, después de haber vivido varias enfermedades y penurias. Miep Gies le entregó entonces las hojas del diario de Ana. Su padre, Otto lee su diario y encuentra en él a una Ana muy distinta a la que conocía, en medio de su dolor quedó muy impresionado y entendió que el diario fue un gran apoyo para Ana, en el que también escribió unos cuentos cortos y coleccionó citas de escritores en su «Libro de Frases Bonitas».

Otto Frank se empeñó en reproducir el diario, lo publicó y el mundo tomó conciencia de lo ocurrido en la guerra gracias a la historia de Ana Frank. Durante los años siguientes a la publicación, Otto Frank contestó miles de cartas que fueron enviadas por la gente que había leído el diario de su hija, y en 1960 convirtió a la Casa de Ana Frank en un museo.

Otto Frank permaneció vinculado a la Fundación Ana Frank por el resto de su vida y luchó por los Derechos Humanos y el respeto entre las personas hasta su muerte, en 1980. Pero gracias a su padre, Ana se volvió mundialmente famosa después de su muerte, gracias al diario que escribió durante el tiempo en que estuvo escondida.

Ana Frank nos enseñó que mientras vivía en la más cruel clandestinidad para evitar ser llevada a un campo de concentración, para ser exterminada, encontró a través de la escritura en su diario las respuestas y el alivio espiritual que la confortaron.

El éxito de este libro se debe, más allá de describir la vida, el contexto y la angustia que representaba ser judío en la Segunda Guerra Mundial, en la forma en la que Ana narra cómo descubría los cambios que sufría en su adolescencia, de cómo pasaba de ser una niña a mujer, de descubrir el amor y ser positiva a pesar de sus duras circunstancias. El ejemplo de Ana Frank nos puede servir a los venezolanos, que a pesar de los tiempos de hambruna y desesperación que vivimos siempre debemos mantener la esperanza. Quizás a veces nos podemos sentir aislados, en un cuarto, hacinados, con restricciones y sin comida como lo sentía Ana Frank. ¿Somos los venezolanos entonces un espejo de Ana Frank?

Concluimos con algunas lecciones de vida que sirven de inspiración las cuales aprendimos de su emblemático diario.

“Quien es feliz hace feliz a los demás también”.

“Quiero que algo de mí perdure después de la muerte”.

“No veo la miseria que hay, sino la belleza que aún queda”.

“Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera”.

“Tengo que defender mis ideales. El tiempo dirá cuándo podré llevarlos a cabo”.

“Podrán callarnos, pero no pueden impedir que tengamos nuestras propias opiniones”.

“Las personas libres jamás podrán concebir lo que los libros significan para quienes vivimos encerrados”.

“Creo que a pesar de todo, la humanidad es buena”.

“El papel es más paciente que los hombres”.

“El rasgo más acusado de mi carácter es el conocimiento de mí misma”.

PD: Dedicado a todos aquellos que luchan día a día por tener un mejor mundo y por los Derechos Humanos.