La semana pasada se celebró el “Día Europeo de Conmemoración de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo”, ocasión propicia para recordar a las víctimas de todos los regímenes totalitarios y autoritarios del mundo. Hoy tratamos el tema del hambre y el totalitarismo. A continuación nuestro análisis: El Holodomor o la hambruna Hace unos meses el presidente Nicolás Maduro se comparó con el mismísimo dictador de la antigua Unión Soviética, Joseph Stalin. En el acto de inauguración de la Feria Internacional del Libro (Filven), aseguró que Stalin “se parecía a él”, alegando que “el bigote es igualito” y que era su camarada porque había vencido a Hitler. En medio de la feria al observar un libro con la foto en la portada del dictador de la antigua Unión Soviética, José Stalin, afirmó con insólito orgullo que éste se parecía a él. Estas declaraciones hubieran pasado desapercibidas si no fuera por el legado de terror y destrucción que dejó Stalin a su pueblo. En verdad impresiona el parecido físico entre Maduro y Stalin, pero no parece casualidad que admire al dictador comunista sino que también hay un parecido entre la hambruna que promovió en Ucrania con la situación de hambruna actual en Venezuela. Recordemos el Holodomor, que significa “hambruna” en ucraniano, que fue una hambruna inducida por Stalin para disciplinar a los ucranianos y obligarlos a adoptar sus reformas económicas. La idea de Stalin era someter al hambre a los ciudadanos que rechazaran el dominio ruso y así lograr la colectivización de la tierra que quería imponer. La tragedia trajo como consecuencia la muerte de alrededor de  7.000.000 de víctimas. Aunque Rusia considera que el Holodomor no fue un genocidio sino una tragedia sin culpables, en el 2008 el Parlamento de Ucrania lo reconoció como un genocidio mientras que el Parlamento Europeo lo consideró como un crimen de lesa humanidad. Durante el Holodomor los ucranianos trataron de esconder lo poco que podían para garantizarse una reserva mínima para el invierno mientras los soldados del Ejército Rojo requisaban las casas y las granjas y confiscaban todos los alimentos que encontraban. Lógicamente la consecuencia fue una devastadora hambruna por la falta de alimentos que se agravó porque Stalin ordenaba hacer más requisas, cada vez más violentas, para llevar a Moscú toda la cosecha disponible. Millones de ucranianos terminaron muriendo en pocos meses por el hambre y las enfermedades derivadas de la falta de comida y otros fueron masacrados por resistirse al poder ruso. Hambre en Venezuela Aunque en el país el problema del hambre es distinto al de Ucrania, algunos métodos para resolver la crisis recuerdan a los utilizados por el estalinismo en la antigua Unión Soviética donde buscaron soluciones militarizando la situación. La última estrategia militar es la llamada Gran Misión Abastecimiento Soberano cuyo objetivo es activar un plan especial para tratar de mejorar el sector productivo. Las soluciones propuestas por los militares han traído una gran polémica como la de asignar a un General por cada rubro alimenticio para “gobernar realmente” 18 productos primarios, lo que ha sido profundamente cuestionado por los economistas. La solución para los militares es la de asignar a un general-jefe para el arroz, por ejemplo, que va a mostrar un mapa de la comercialización y distribución de ese rubro. Usando el lenguaje militar informaron a la población que “ordenaron al vértice de logística de la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro” prestar todo el apoyo para el traslado de semillas a todo el país y la formación de un grupo de 250 brigadistas para multiplicar todo el conocimiento técnico al país. Debemos recordar que el muy cuestionado plan de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, mejor conocidos como CLAP, ahora están en manos de los militares, al igual que el control sobre del petróleo, la minería y el gas natural. Cosas insólitas están sucediendo, como las que informó recientemente el gobernador de Anzoátegui, Nelson Moreno, en el programa radial En Contacto con el Pueblo, donde dijo que se prevé la incorporación de pollos vivos en las bolsas de los CLAP. Como en la época de la colonia ahora tendremos que degollar los animales que nos comemos. Primitivismo puro. Según el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup “el problema que surge es que controlan una distribución de alimentos que no existe ¡que cipote es lo que van a distribuir si no se produce nada! Lo único que pueden distribuir es la miseria es la hambruna“. Quizás el problema de lo que ocurre es lo que Conindustria denuncia y es que siguen cerrando las pocas empresas que quedan. La institución denuncia que hace 17 años existían 12.700 empresas y hoy sólo quedan operativas unas 4.000, es decir que funciona menos de un tercio del parque industrial nacional. De acuerdo a la institución, esta situación que atraviesa Venezuela refleja el nivel de empobrecimiento y desabastecimiento que vive el país. Conclusiones Es cuestionable la posición que asume el presidente Maduro al compararse no sólo físicamente a Stalin sino que también es su camarada por haber vencido a Hitler. De esta manera justificaría los crímenes de lesa humanidad cometidos por el estalinismo, además de intentar decir que el comunismo fallido de la Unión Soviética es bueno solo por haber vencido al nazismo. Y es precisamente eso lo que quiere evitar y recordar el “Día Europeo de Conmemoración de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo”, evento que condena tanto al nazismo como al estalinismo y trata de defender a las víctimas de todos los regímenes totalitarios y autoritarios del mundo. La asamblea parlamentaria de la OSCE reconoció en un documento “el carácter único del Holocausto” y también señala que “en el siglo XX, en Europa hubo dos grandes regímenes totalitarios: el nazi y el estalinista, responsables de genocidios, violaciones de las libertades y derechos humanos, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”. El documento recomienda a los países miembros que “condenen el totalitarismo de forma clara e inequívoca” porque “conociendo la historia se puede evitar que ocurran crímenes semejantes en el futuro”. Y esto no debe volver nunca a ocurrir. El problema es que sigue sucediendo, no en el futuro sino en el presente, y somos testigos presenciales de que está ocurriendo en este momento, y aquí, en nuestro país, en Venezuela.

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