De acuerdo con el Boletín Epidemiológico, hasta la semana 24 de este año se han reportado 6.936 casos de malaria en Monagas, 2 veces más que la cifra registrada en el mismo período del año pasado, cuando se reportaron 3.827 casos. Durante todo el año 2016 fueron confirmados 10.107 diagnósticos positivos. El alcance de la enfermedad se puede resumir en una comparación inquietante: el año 2015 cerró con 3.327 pacientes infectados, número que ha sido superado desde la tercera semana del pasado mes de marzo.

EL NACIONAL

En la avenida Libertador de Maturín, estado Monagas, en el área de Salud Ambiental, más de 30 personas se concentran en un angosto pasillo todos los días. Llegan, se acomodan en el suelo y se van rodando mientras una de ellas pasa a practicarse la prueba de gota gruesa en el laboratorio. Casi todas trabajan en minería en el municipio Sifontes, estado Bolívar. Migraron de diferentes regiones cuando la crisis vació sus bolsillos, y representan 50% de los pacientes de malaria contabilizados en la región.

En Salud Ambiental se practican de 500 a 900 exámenes semanalmente; 30% se ejecuta sobre potenciales pacientes de Sucre, entidad que cuenta con 65 puntos de atención antimalárica, pero carece de medicamentos para atender la crisis.

La Autoridad Única de Salud en Monagas, Aurora Nava, afirma que la mayoría de los casos proceden de Sucre y Bolívar. “Solo 20% de los pacientes son oriundos de los municipios Bolívar y Libertador”, afirmó. En su opinión, el repunte de la enfermedad, que se creía erradicada desde 1936, se debe únicamente a la migración de ciudadanos a las minas. Sin embargo, otra de las causas para este incremento masivo es la falta de la medicación antipalúdica capaz de eliminar el plasmodio de la sangre del paciente y evitar la evolución de la enfermedad a la infección crónica o incluso la defunción.

Este año las instalaciones de Salud Ambiental fueron saqueadas en dos oportunidades y lo único que se llevaron fue el tratamiento contra la malaria.

La directora del área, Marelys Rodríguez, asegura que en Bolívar el fármaco se comercia por un gramo de oro o su valor en bolívares. En Internet abundan las publicaciones donde se ofrecen hasta 300.000 bolívares por la adquisición del producto.

Proyecciones

José Félix Oletta, ex ministro de Salud y miembro de la red Defendamos la Epidemiología, declaró que Monagas ocupa el quinto lugar en la lista de los estados con mayor incidencia de malaria. Los otros son Bolívar, Amazonas, Sucre y Delta Amacuro.

Se prevé que durante 2017 la enfermedad superará los 888.000 afectados en todo el país, y podría generar unas 330 muertes. En Monagas se triplicarán los casos. “Hay importantes fallas en el suministro de medicamentos para el tratamiento. Además, de 30% a 50% de los pacientes registrados presentan recaídas. La falta de información epidemiológica y la escasa formación médica para detectar la enfermedad en las zonas rurales nos preocupan”, subrayó.

Una defunción

El pasado domingo 18 de junio, el Instituto Único de Salud confirmó la muerte de Marelys Velásquez, de 23 años, quien contrajo la enfermedad mientras trabajaba en las minas del estado Bolívar. La joven llegó a Monagas el jueves 15 de junio. Según la directora de Salud Ambiental, la muchacha tenía 8 días enferma: “Cuando asistió el sábado a buscar el tratamiento, estaba muy grave. La trasladaron al Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar, donde falleció tras 48 horas de agonía”. Hay otros 8 pacientes en el mismo estado: 4 son atendidos en el hospital y los demás en clínicas de Maturín.

Fumigación deficiente

Desde hace dos años, la Dirección de Salud Ambiental no cuenta con el vehículo necesario para realizar el trabajo preventivo en los municipios afectados por la enfermedad. Aunque en 2015 la micromisión Malaria se comprometió a rehabilitar la única unidad disponible en la región, no hubo progresos. En consecuencia, proliferaron las recaídas.

En los municipios Bolívar y Sotillo, los pacientes presentan los síntomas hasta por quinta vez. Familias enteras se movilizan a Maturín para ser tratadas, pues, debido a la venta ilegal del producto, Insamonagas no permite la entrega completa del fármaco. Los pacientes deben acudir a Malariología durante los doce días (o menos) que dure el tratamiento para que los médicos comprueben su eficacia. Como muchos carecen de recursos económicos, abandonan el proceso a la mitad. Esta es otra de las causas que permite el crecimiento exponencial del paludismo en la región.

Entre las semanas 21 y 24 de este año también 11 mujeres embarazadas obtuvieron un diagnóstico positivo en los municipios Bolívar y Sotillo de Monagas, pero están fuera de peligro pues están recibiendo tratamiento.