Las líneas para poner combustible y las estaciones de servicio cerradas se multiplicaban el jueves en Venezuela, especialmente en el interior del país, debido a problemas operativos en las refinerías de la estatal PDVSA y retrasos en pagos de cargamentos de combustibles importados.

Los problemas de distribución de gasolina han sido intermitentes durante gran parte del año y PDVSA los ha podido solventar en pocos días, aunque en la última semana se han intensificado.

“Tenía que ir a una consulta médica de urgencia y tuve que suspenderla porque no tengo gasolina y las colas son de varias cuadras”, dijo Nelly Gutiérrez, una contadora de 35 años en Puerto Ordaz, al sur de país, quien también suspendió reuniones de trabajo debido a las fallas de suministro de combustible.

A pesar de contar con las mayores reservas de crudo del mundo, la escasez de combustible es el colofón de la crisis económica que sufren millones de venezolanos, y que se traduce en desabastecimiento de medicinas y alimentos, fallas en los servicios públicos, inflación de tres dígitos y recesión.

Petróleos de Venezuela (PDVSA) no respondió de inmediato a las solicitudes de información.

El circuito de refinación del país está operando a menos de la mitad de su capacidad, debido a interrupciones constantes y a un suministro insuficiente de crudo como resultado del descenso de la producción y fallas en las importaciones, dijeron líderes sindicales y trabajadores.

En marzo, otro pico de desabastecimiento de gasolina elevó las filas en las gasolineras ante la baja operación de las refinerías. La falla también afectó la venta de combustible en Cuba, que depende de los despachos de Venezuela.

Catorce tanqueros están esperando en los puertos de Venezuela y el Caribe para descargar un total combinado de 4,2 millones de barriles de combustible y componentes para mezcla encargados por PDVSA, pero las entregas aún no se han hecho por falta de pago, según datos de Thomson Reuters y fuentes.

La acumulación de tanqueros llegó a 24 a principios de septiembre, pero al menos seis de ellos han sido desviados a otros destinos ante el limitado suministro de combustibles por las tormentas que afectan al Atlántico. Otros fueron descargados en los últimos días, después de recibir el pago.

PDVSA se ve obligada ahora a pagar por adelantando sus importaciones de combustible porque repetidos retrasos con sus proveedores los han llevado a detener la entrega de crédito a la estatal.

Las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos el mes pasado a PDVSA y al país también están dificultando que la firma obtenga las cartas de crédito necesarias para algunas importaciones, e incluso para que sus clientes puedan realizar compras de crudo venezolano.

El presidente socialista Nicolás Maduro asegura que el país es víctima de una “guerra económica” y acusa al Gobierno de su par estadounidense, Donald Trump, de implantar un bloqueo contra su rival ideológico.

Fuente: Banca y Negocios